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Política

KEIKO Cumple 100 días con mano dura y aprobación en caída

La presidenta Keiko Fujimori cumple este jueves 100 días en el cargo, que asumió el 28 de julio. Su gestión ha militarizado la política de seguridad, ha copiado elementos del modelo carcelario de Nayib Bukele y ha sumado al Perú al Escudo de las Américas, impulsado por Donald Trump.

La presidenta del Perú, Keiko Fujimori, llega este jueves a sus primeros 100 días de gobierno. Su gestión ha tenido como eje la militarización de la seguridad para enfrentar al crimen organizado, la principal preocupación de los peruanos. También ha buscado acercarse a Estados Unidos y ha aplicado una política carcelaria inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), ganó las elecciones de este año con el lema 'Vuelve el orden' y asumió el mando el 28 de julio. Sin embargo, las cifras oficiales del Registro Nacional de Defunciones no muestran una reducción sostenida de los homicidios en este periodo.

La falta de resultados contundentes en el corto plazo ha afectado su respaldo. De acuerdo con la encuestadora privada Ipsos, su aprobación bajó de 57% al inicio del mandato a 40% en octubre. En el mismo lapso, su desaprobación pasó de 25% a 49%.

En los primeros tres meses no se adoptaron medidas de impacto contra el crimen organizado. El Gobierno dedicó ese tiempo a un largo trámite para que el Parlamento le delegara facultades legislativas por 120 días en una amplia gama de materias.

Aunque la derecha no tiene mayoría en la Cámara de Diputados, la mandataria consiguió las facultades para legislar en seguridad y en prevención ante el fenómeno El Niño. Lo logró con el apoyo de varios parlamentarios opositores de distintas tendencias en el Senado, lo que dividió y debilitó al bloque opositor.

Entre las medidas previstas figura declarar a las bandas criminales como 'grupos hostiles', para que las Fuerzas Armadas puedan enfrentarlas sin necesidad de un estado de excepción. Además, se evalúa flexibilizar las normas sobre el uso de la fuerza, para que policías y militares puedan abrir fuego con más facilidad contra presuntos delincuentes.

En las cárceles, el Gobierno desplegó a las Fuerzas Armadas para resguardar los accesos de algunos de los penales más hacinados. También ejecutó requisas con una puesta en escena similar a la que Bukele aplica en El Salvador: internos con la cabeza rapada, uniformes blancos, en posición sumisa y amontonados en los patios.

Esta 'bukelización' de la política penitenciaria ha generado críticas. Se hizo visible en la reciente visita de Fujimori a El Salvador, donde recorrió el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), el penal emblemático de Bukele que alberga a miles de pandilleros. Según la nota, el propio Bukele le advirtió que repetir su fórmula en otro país podría no dar los mismos resultados.

En política exterior, Fujimori formalizó la adhesión del Perú al Escudo de las Américas durante la visita a Lima del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. Se trata de la coalición promovida por Donald Trump con alrededor de quince gobiernos de derecha de América Latina para cooperar contra el crimen organizado transnacional.

Al mismo tiempo, la mandataria empezó a reactivar las relaciones diplomáticas con México, Colombia y Venezuela. Estos vínculos se rompieron tras el encarcelamiento del expresidente izquierdista Pedro Castillo (2021-2022) y la llegada al poder de su vicepresidenta, Dina Boluarte (2022-2025), quien contó con el respaldo de la oposición liderada por el fujimorismo en el Congreso.

Fujimori también ha reivindicado y condecorado a policías y militares que combatieron a Sendero Luminoso y al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) durante el conflicto armado interno (1980-2000).

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta rechazó las investigaciones y los juicios por violaciones de derechos humanos cometidas por policías y militares en ese periodo. Por esos casos, su padre fue condenado a 25 años de prisión. Esta postura la ha enfrentado con la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello, quien ha defendido el trabajo de los jueces.

Vuelve el orden

Lema de campaña de Keiko Fujimori