Costa Rica empezó este lunes a trasladar reclusos a su nueva megacárcel. Los primeros 123 presos llegaron con uniformes naranja y la cabeza rapada al Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), penal inspirado en el modelo que aplicó en El Salvador el presidente Nayib Bukele.
El Ministerio de Justicia costarricense informó que en este primer grupo figuran los sospechosos del homicidio del policía Gerson Rosales Cascante y, según su comunicado, “los criminales de mayor peligrosidad del país”.
El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, afirmó que el Gobierno demuestra con hechos que es posible recuperar el control de las cárceles. Calificó el CACCO como “un monumento a la seguridad nacional”.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inauguró el 14 de octubre el primer módulo del penal, con capacidad para 1.020 privados de libertad. La mandataria anunció que los otros cuatro módulos estarían listos en diciembre, con lo que el complejo alcanzaría su capacidad máxima de 5.100 internos.
Fernández aseguró que en el penal se respetarán los derechos humanos de los reclusos y rechazó las críticas de la oposición y de diversas organizaciones sobre las condiciones en que vivirán los presos.
De acuerdo con el Ministerio de Justicia, la cárcel cuenta con “tecnología de punta”, videovigilancia durante las 24 horas, presencia policial en pasarelas y puntos de control para supervisar los movimientos de los internos y evitar cualquier intento de vulnerar la seguridad.
Las proyecciones oficiales señalan que, cuando la megacárcel opere al cien por ciento, la sobrepoblación carcelaria del país bajará del 59 % actual a un 15 %.
El Estado costarricense invirtió cerca de 35 millones de dólares en el CACCO, que toma como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel salvadoreña para pandilleros que simboliza la ofensiva de Bukele contra esas bandas. Fernández considera al mandatario salvadoreño un referente en seguridad.
Cada módulo tiene techos altos y pasillos elevados sobre las celdas para que los guardias vigilen el área. Hay 17 celdas por módulo, cada una para unos sesenta presos, con camarotes metálicos y colchones delgados. Las duchas y los servicios higiénicos están dentro de las celdas, sin puertas ni privacidad.
En la parte posterior hay un pequeño patio cerrado por paredes y techo, por donde entra algo de luz solar y el calor propio de Alajuela, provincia del centro del país donde se ubica el penal. El complejo también dispone de ambientes para visitas conyugales y para visitas convencionales, en las que las personas estarán separadas por un vidrio.
El Ministerio de Justicia sostuvo que el penal representa “una transformación histórica en la administración penitenciaria costarricense”, basada en tres principios: orden, control y disciplina.
Durante años se habló de la necesidad de recuperar el control de nuestras cárceles; ahora estamos demostrando con hechos que sí se puede
Gabriel Aguilar Vargas, ministro de Justicia y Paz de Costa Rica
El CACCO es un monumento a la seguridad nacional, una respuesta contundente frente al crimen organizado y una garantía de que el Estado ejercerá su autoridad sin titubeos
Gabriel Aguilar Vargas, ministro de Justicia y Paz de Costa Rica
una transformación histórica en la administración penitenciaria costarricense, sustentada en tres principios innegociables: orden, control y disciplina
Ministerio de Justicia de Costa Rica
