Un sismo de magnitud 4.0 se registró el 25 de octubre en el municipio de Matías Romero, en el estado de Oaxaca, México, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN).
Según la información oficial preliminar, el movimiento ocurrió a las 5:42 p. m., hora local, a 16 km al este de la ciudad, con una profundidad de 111.1 km. El epicentro se localizó en las coordenadas 16.896 grados de latitud y -94.896 grados de longitud.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños a causa del temblor. El SSN precisó que sus datos son preliminares y que podrían ser modificados más adelante.
La entidad subrayó además que los sismos no se pueden predecir, pues no existe método ni tecnología que permita anticipar cuándo ocurrirá uno. México se ubica en un contexto tectónico donde se registran decenas de sismos al día, aunque en su mayoría son de baja magnitud e imperceptibles.
Ante una actividad sísmica significativa, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) recomienda no hacer caso a rumores ni noticias falsas e informarse solo por fuentes oficiales, como las autoridades de Protección Civil locales, estatales y federales.
Después de un terremoto, se recomienda revisar la vivienda en busca de daños, usar el celular solo en emergencias, no encender cerillos ni velas hasta descartar fugas de gas y mantenerse alerta ante posibles réplicas.
Como prevención, se sugiere preparar un plan de protección civil, participar en simulacros, ubicar las zonas de seguridad en casa, escuela o trabajo y tener lista una mochila de emergencia. Durante un temblor, se aconseja mantener la calma, quedarse en una zona segura y alejarse de objetos que puedan caer; quienes vayan en auto deben estacionarse lejos de edificios, árboles y postes, y quienes estén en la costa deben alejarse de la playa y buscar zonas altas.
La alerta sísmica no se activa en todos los temblores. Funciona mediante una red de sensores que, al detectar un sismo fuerte, envía una señal por ondas de radio a las ciudades con cobertura, con un tiempo de anticipación variable.
El sistema cuenta con 96 sensores instalados desde Bahía de Banderas, en Jalisco, hasta el Istmo de Tehuantepec, incluidos la región del Alto Balsas, en Guerrero, el sur de Puebla y el centro y norte de Oaxaca. Su cobertura alcanza ocho ciudades: Guadalajara, Acapulco, Chilpancingo, Morelia y las capitales de Puebla, Colima, Oaxaca y la Ciudad de México.
Si un sismo ocurre fuera de la zona de cobertura, el sistema no emite alerta; y si el epicentro está cerca de alguna de esas ciudades, el aviso podría llegar al mismo tiempo que las ondas sísmicas. La alerta es operada por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires).
México enfrenta un riesgo constante de sismos de gran magnitud, como los de 1985 y 2017. Sin embargo, el más fuerte registrado en su historia ocurrió el 28 de marzo de 1787, con epicentro en Oaxaca y magnitud 8.6, y provocó un tsunami que avanzó 6 kilómetros tierra adentro.
Un estudio del Cires de 2009 sobre ese evento sugiere que terremotos de magnitud 8.6 o mayores podrían ocurrir en los próximos años con epicentro en las costas de México y Centroamérica, debido a la Brecha de Guerrero, que acumula gran cantidad de energía.
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 ocurrió a las 7:19 a. m., hora local, con magnitud 8.2 y epicentro en Guerrero. Treinta y dos años después, en 2017, otro sismo se registró a la 1:14 p. m., hora local, con epicentro en los límites de Puebla y Morelos, y dejó 369 muertos en el centro del país.

