Busan, ciudad portuaria del sudeste de Corea del Sur, atraviesa una reconversión urbana que combina infraestructura portuaria, proyectos culturales y una oferta turística en crecimiento. Durante décadas, su perfil estuvo ligado a los contenedores, los mercados de pescado y las rutas marítimas; hoy suma paseos junto al agua, grandes edificios, conexiones ferroviarias y más vuelos internacionales.
Es la segunda ciudad más poblada del país y uno de los principales puertos de contenedores de Asia. Está a unas tres horas en tren de Seúl, y su ubicación le dio por años un rol industrial y logístico. El puerto sigue siendo una pieza central de la economía local.
El distrito del Puerto Norte concentra buena parte del cambio. La zona, antes asociada al trabajo industrial y a autopistas que separaban el centro del mar, incorpora senderos peatonales que conectan la estación central de trenes con la costa. El objetivo es crear un espacio más accesible para residentes y visitantes.
El plan se vincula con la meta municipal de consolidar una “ciudad de 15 minutos”, un concepto del urbanista francés Carlos Moreno. Este modelo propone que el empleo, la educación, los comercios y los espacios de recreación estén a poca distancia, a pie, en bicicleta o en transporte público.
En esa misma franja se construye la Lotte Tower, en el terreno que ocupaba el antiguo ayuntamiento. Según CNN, el rascacielos tendrá un diseño de discos superpuestos inspirado en las olas y albergará un hotel, oficinas y comercios.
La torre quedará cerca de Jagalchi, el mayor mercado de pescado de Corea del Sur, donde se venden mariscos vivos y hay locales que los preparan al momento. Las autoridades mejoraron los baños, trasladaron a los vendedores ambulantes a espacios interiores y reforzaron la información sobre higiene alimentaria.
En el plano cultural, uno de los proyectos principales es la Ópera de Busan, diseñada por el estudio noruego Snøhetta. Su inauguración está prevista para finales de 2027. El edificio tendrá zonas abiertas al público las 24 horas, sin necesidad de comprar entradas, y una cafetería local en la azotea.
Emily Yan, directora de Snøhetta en Asia, dijo a CNN que la obra acompañará el paso de Busan de una ciudad identificada sobre todo con el puerto a otra con mayor presencia del diseño y la cultura.
La ciudad ya cuenta con el Festival Internacional de Cine de Busan, creado en 1996. Desde 2011 tiene sede permanente en el Centro de Cine de Busan, con salas de proyección y un archivo cinematográfico. De acuerdo con CNN, el edificio posee el mayor techo en voladizo del mundo.
Especialistas citados por CNN señalan que el menor costo de vida frente a Seúl ha facilitado la apertura de pequeños negocios y proyectos de diseño. A ello se suman playas, una comunidad de surfistas y un concurso anual de esculturas de arena.
La conectividad también impulsa el crecimiento. El tren de alta velocidad KTX une Seúl y Busan en menos de tres horas. El Aeropuerto Internacional de Gimhae ofrece vuelos directos a Hong Kong, Ciudad Ho Chi Minh, Kuala Lumpur y Singapur, entre otros destinos asiáticos, y en 2025 superó por primera vez los 10 millones de viajeros internacionales, según datos citados por CNN.
Ese aumento llevó al Gobierno de Corea del Sur a autorizar un segundo aeropuerto en la isla de Gadeokdo, al sur de la ciudad, con apertura proyectada para 2035. Además, un ferry conecta Busan con Fukuoka, en Japón, en un viaje de unas seis horas.
Las plataformas de viaje registran mayor interés. Busan fue incluida entre los destinos en ascenso para 2026, y Expedia la sumó a su lista de lugares para visitar en 2027 tras detectar un aumento interanual del 50 % en las búsquedas. Airbnb informó un alza del 30 % en las búsquedas de alojamiento durante el último año.
La oferta hotelera también crece. Hyatt Centric abrió un hotel en el distrito financiero en 2025; Banyan Tree prevé una apertura junto a la playa, y Hilton proyecta un hotel enfocado en el bienestar cerca del templo Haedong Yonggungsa.
