Las empresas que venden a crédito tienen varias alternativas para conseguir liquidez y cumplir con sus obligaciones laborales y operativas antes del depósito de la Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) de noviembre, según Alexander Goldin, gerente general de Garantía Capital.
En el régimen laboral general de la actividad privada, la CTS correspondiente al período de mayo a octubre debe depositarse dentro de los primeros 15 días naturales de noviembre. Por eso, las empresas deben prever los recursos necesarios sin descuidar los demás compromisos propios del cierre del año.
El problema, explicó Goldin, es que un negocio puede registrar ventas y tener facturas por cobrar sin contar con efectivo para cubrir sus pagos inmediatos. De ahí la importancia de anticipar las necesidades de capital de trabajo y revisar las proyecciones financieras antes de fin de año.
La primera medida que planteó el ejecutivo es el factoring, que permite obtener liquidez adelantada a partir de ciertas facturas por cobrar, sin esperar a que los clientes paguen. Ese dinero puede usarse para planillas, proveedores, compra de mercadería y otros gastos operativos. Antes de contratarlo, recomendó comparar tasas, comisiones, plazos de desembolso y el monto neto que recibirá la empresa.
La segunda opción es revisar los acuerdos comerciales y coordinar con los proveedores fechas de pago que se ajusten mejor al flujo de caja. Esto ayuda a ordenar los compromisos, sobre todo cuando los vencimientos llegan antes que los cobros previstos.
Como tercera alternativa, Goldin sugirió evaluar líneas de crédito y otros productos financieros para cubrir necesidades temporales de capital de trabajo. En este caso, aconsejó comparar tasas de interés, comisiones, plazos y garantías, y tomar en cuenta la capacidad de pago del negocio para evitar costos que afecten su rentabilidad.
La cuarta medida es armar un calendario financiero que incluya los pagos de la CTS, las planillas, los impuestos y los proveedores. Revisar las facturas pendientes y sus fechas de cobro permite detectar con tiempo posibles faltantes de efectivo y evaluar cómo cubrirlos.
Muchas empresas tienen ventas concretadas, pero deben esperar 30, 60 o incluso 90 días para cobrar sus facturas. Esa diferencia entre vender y recibir el dinero puede generar presión sobre la caja, especialmente cuando se acercan obligaciones como el pago de la CTS
Alexander Goldin, gerente general de Garantía Capital
