Suecia cuenta con un sistema que permite a los padres ausentarse del trabajo para cuidar a un hijo enfermo sin perder sus ingresos. Se trata del VAB, sigla de vård av barn ("cuidado de un hijo"), un mecanismo que administra la Försäkringskassan, la Agencia de Seguros Sociales de ese país escandinavo.
Con este beneficio, los padres cobran una compensación equivalente a algo menos del 80% de su salario durante los días en que se quedan en casa con el menor, en vez de dejar de percibir ese dinero.
El sistema responde a un problema común en muchos países: cuando un hijo se enferma, los padres suelen tener que elegir entre faltar al trabajo y perder el sueldo, gastar días de vacaciones o dejar al niño con alguien que no es su cuidador habitual.
Pueden pedir el VAB los padres o quienes tengan la custodia legal de un niño de entre ocho meses y 12 años, siempre que estén asegurados en Suecia. Esa condición se cumple automáticamente si la persona vive o trabaja en el país.
El rango de edad tiene excepciones. Los bebés menores de ocho meses pueden estar cubiertos si están hospitalizados, y los adolescentes de hasta 16 años pueden acceder si tienen una discapacidad o necesitan más cuidado del habitual para su edad. Si el menor sufre una enfermedad grave que pone en riesgo su vida, la cobertura llega hasta los 18 años, sin límite de días, y ambos progenitores pueden cobrar el beneficio al mismo tiempo.
El permiso no se limita a los casos de fiebre. También permite faltar al trabajo para acompañar al niño a una cita médica, al centro de salud infantil, al dentista o a servicios de psiquiatría infantojuvenil.
Además, cubre las situaciones en que la persona que normalmente cuida al niño —el otro progenitor, una niñera o un familiar— está enferma y no puede hacerse cargo. Incluye también la asistencia a cursos del sistema de salud para que los padres aprendan a cuidar a un hijo con una condición médica específica.
Cada progenitor puede recibir el beneficio hasta por 120 días por hijo y por año. De ese total, los últimos 60 días solo pueden usarse si el niño está efectivamente enfermo, y no cuando la ausencia se debe a que el cuidador habitual no está disponible.
Si varias personas se turnan para cuidar al mismo menor, los días pueden repartirse entre ellas. El sistema incluso permite transferir días de VAB a un tercero si ninguno de los padres puede dejar su empleo.
En cuanto a los requisitos, a partir del octavo día de enfermedad del niño se exige un certificado firmado por un médico o un enfermero. Cuando el menor tiene entre 12 y 16 años, ese documento es obligatorio desde el primer día de ausencia.
El trabajador debe avisar a su empleador el mismo día en que falta por este motivo. La solicitud de la compensación se presenta después, cuando el niño ya se recuperó y el padre o la madre volvió a trabajar, dentro de un plazo de 30 días contados desde el primer día de ausencia.

