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TRUMP Duda si transmitir en vivo fusilamiento de Nidal Hasan

El presidente de EE. UU., Donald Trump, reconsidera si autoriza la transmisión en vivo del fusilamiento de Nidal Hasan, condenado por la masacre de Fort Hood en el 2009. La ejecución está programada para el 3 de diciembre a la 1 p. m. en esa base militar de Texas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa si permitirá la transmisión en vivo del fusilamiento de Nidal Hasan, el exmilitar condenado por la masacre de Fort Hood en el 2009. La posibilidad reavivó en ese país el debate sobre la pena de muerte y el uso de la violencia del Estado como mensaje disuasorio.

El 5 de noviembre de 2009, Hasan, entonces mayor del Ejército estadounidense, mató a 13 personas e hirió a otras 32 en la base militar de Fort Hood, en Texas. Un tribunal militar lo condenó a muerte el 28 de agosto del 2013 tras hallarlo culpable de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato premeditado.

En el juicio, Hasan vinculó el ataque con su rechazo a las guerras que Estados Unidos libraba en países musulmanes. Las autoridades no lograron probar que perteneciera a una organización terrorista, y él tampoco atribuyó el ataque a un grupo específico. Sí se comprobó que se comunicaba por correo electrónico con Anwar al-Awlaki, clérigo radical cercano a Osama Bin Laden y reclutador de Al Qaeda en la Península Arábiga, aunque no se demostró que este ordenara o dirigiera la masacre.

Tras un largo proceso de apelaciones, Trump aprobó el pasado 2 de octubre que la sentencia se cumpla mediante fusilamiento. Luego, el secretario interino del Ejército, Adam Telle, programó la ejecución para el 3 de diciembre a la 1 p. m. en Fort Hood.

La controversia estalló el 8 de octubre, cuando el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció que el público podría presenciar la ejecución. Según argumentó, la difusión permitiría mostrar las consecuencias de cometer crímenes de esa gravedad.

Al día siguiente, consultado por la prensa sobre si había autorizado la transmisión, Trump respondió: “¿Lo aprobé? Absolutamente”. Horas después afirmó que no participó en la decisión, aunque dijo entenderla. El 10 de octubre señaló que había dos opciones, mostrarla o no, sostuvo que exhibirla podría disuadir a otros de cometer delitos similares y anunció que pronto tomaría la decisión final.

El lunes, el portal Axios informó que Trump comentó en privado que la transmisión “podría no realizarse”, luego de recibir objeciones de legisladores y asesores. CNN, por su parte, reportó que el mandatario dijo en privado que desconocía que Hasan está paralizado de la cintura para abajo y usa silla de ruedas, tras recibir un disparo en la espalda de las fuerzas del orden durante el ataque. Ese medio añadió que Trump también escuchó el argumento de que una ejecución pública podría servir de propaganda para que adversarios extranjeros y terroristas presenten a Hasan como mártir.

De acuerdo con Axios, la transmisión sería la primera ejecución pública en Estados Unidos en 90 años. El Centro de Información sobre la Pena de Muerte registra solo seis fusilamientos desde que se reanudó la pena capital en 1977.

El Pentágono no ha revelado cómo se ejecutará a Hasan. En Estados Unidos, el fusilamiento sigue un protocolo formal, pero varía según la jurisdicción, la legislación y las normas penitenciarias de cada estado. Por lo general, el condenado es llevado a una sala habilitada, sujetado a una silla y colocado en la posición que fija el protocolo. Los tiradores se ubican a una distancia establecida y, en algunos casos, se coloca una diana sobre el pecho del preso.

A la señal del responsable, los tiradores disparan con el objetivo de causar la muerte mediante heridas en órganos vitales. Luego, personal médico comprueba y certifica el fallecimiento; la ejecución solo se da por concluida cuando se verifica la muerte.

Hay diferencias entre estados. En Utah, el pelotón lo integran cinco agentes y uno de los rifles lleva una bala de fogueo, para que ninguno sepa con certeza quién disparó munición real. En Carolina del Sur son tres tiradores y todos usan munición real. En el caso de Hasan, al tratarse de una ejecución militar, no se puede asumir que el procedimiento será igual al que se aplica en Texas.

En diálogo con El Comercio, el embajador y analista internacional Juan Álvarez Vita cuestionó la posible transmisión. Sostuvo que difundir la muerte de un condenado sería una “regresión indigna” para Estados Unidos y podría tener un efecto contrario al que busca la pena capital. “Transformar una pena en un espectáculo es fomentar el sadismo también”, advirtió.

El diplomático consideró que exhibir la ejecución no solo plantea cuestionamientos éticos, sino que abre la puerta a que grupos extremistas usen las imágenes como propaganda y conviertan a Hasan en mártir. “Por supuesto que sí”, respondió al ser consultado sobre ese riesgo. Aunque reconoció que algunos países aún realizan ejecuciones públicas, recalcó que es una práctica minoritaria: “No estamos en la Edad Media, donde eso era algo normal”.

Según Álvarez Vita, autorizar la difusión podría traerle consecuencias negativas a Trump y dañar su imagen ante quienes rechazan la pena de muerte y la exhibición de ejecuciones, por lo que dar marcha atrás podría ser una salida políticamente favorable. Para el embajador, el debate va más allá del destino de Hasan y pone en cuestión los límites éticos de la pena capital.

¿Lo aprobé? Absolutamente

Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Hay dos opciones: no mostrarla y mostrarla

Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Transformar una pena en un espectáculo es fomentar el sadismo también

Juan Álvarez Vita, embajador y analista internacional

No estamos en la Edad Media, donde eso era algo normal

Juan Álvarez Vita, embajador y analista internacional

Por supuesto que sí

Juan Álvarez Vita, sobre el riesgo de que extremistas conviertan a Hasan en mártir