El cambio climático avanza en el Perú a un ritmo acelerado. Provoca cambios más bruscos e impredecibles en la temperatura y en las lluvias de las distintas regiones del país.
El retroceso de los glaciares andinos es una de las señales más claras. A ello se suma el incremento de las olas de calor en la costa y la mayor frecuencia de eventos extremos, como huaicos, inundaciones y sequías que se prolongan en el tiempo.
Estas alteraciones golpean de manera directa a la agricultura y a la pesca. También ponen en riesgo el abastecimiento de agua en varias zonas del territorio nacional.
En el plano social y ambiental, el país afronta desafíos importantes. Entre ellos están la pérdida de ecosistemas frágiles, los cambios en la biodiversidad y una mayor exposición a desastres naturales.
Ante este escenario, el monitoreo del clima y las medidas de adaptación resultan clave para proteger a las comunidades y asegurar un desarrollo sostenible.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) y el Ministerio del Ambiente (Minam) trabajan de forma permanente en la evaluación de estos impactos y en la elaboración de estrategias de prevención.
