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Economía

CEO Y JEFES ¿Cuántos platos puedes sostener sin caer?

En una columna publicada en Gestión, Ines Temple compara la vida de ejecutivos y líderes con un malabarista de platos y propone cinco ideas para decidir qué responsabilidades no se pueden dejar caer.

Ines Temple planteó que liderar bien no consiste en demostrar cuántas responsabilidades se pueden cargar al mismo tiempo, sino en tener criterio para decidir cuáles no se pueden descuidar. Lo hizo en una columna de opinión dirigida a CEO y ejecutivos.

La autora recurre a la figura del artista de circo que hacía girar platos sobre varillas: empezaba con uno y llegaba a diez, mientras corría para evitar que alguno cayera. Según Temple, esa escena retrata bien cómo ejecutivos, CEO y líderes viven sus responsabilidades, y admite que ella misma se ha sentido así muchas veces.

En el trabajo, explica, los platos son los resultados, los clientes, las decisiones, los equipos y los imprevistos. Fuera de él están la familia, los amigos, la salud, el deporte y lo espiritual.

Para la columnista, el problema surge cuando se confunde el éxito con la cantidad de platos que uno logra mantener en el aire, sin importar el nivel de tensión o agotamiento. Aclara que liderar implica asumir compromisos y responder por resultados, pero no poder con todo, siempre y en soledad. Añade que todos los adultos lideran en algún ámbito de su vida.

Temple comparte cinco ideas que, según indica, surgen de observar a cientos y miles de ejecutivos tomar decisiones sobre sus vidas.

La primera es que no hace falta demostrar invencibilidad. La autora sugiere que, detrás de la necesidad de resolverlo todo, puede haber deseo de sentirse indispensable, temor a decepcionar o la creencia de que el valor personal depende de cuánto se logra. A su juicio, reconocer los límites no resta capacidad ni autoridad, sino que permite actuar con más lucidez.

La segunda es no confundir agotamiento con compromiso. Temple observa que hay profesionales que exhiben sus jornadas interminables como un logro, aunque estar siempre disponible no equivale a ser más efectivo. Describe que el desgaste llega poco a poco: se pierde paciencia, se duerme peor y se normaliza vivir en alerta. También advierte que, a veces, se llena cada minuto de trabajo para no enfrentar asuntos personales pendientes.

La tercera idea es delegar de verdad. Según la columnista, a mayor responsabilidad, mayor necesidad de formar equipos capaces y confiar en ellos, dándoles autonomía y aceptando que pueden hacer las cosas de otro modo, incluso mejor. Considera además que mostrar humanidad, decir «no sé» o pedir apoyo puede generar más confianza que aparentar ser infalible.

La cuarta es buscar otras perspectivas. Temple recomienda conversar con líderes con más experiencia, recurrir a mentores y escuchar opiniones divergentes, pues eso recuerda que otros también dudan y se equivocan. Una conversación oportuna, sostiene, puede ahorrar semanas de angustia o errores.

La quinta es decidir de forma consciente qué precio se quiere pagar. La autora reconoce que el éxito profesional trae grandes satisfacciones, pero también exige renuncias, y que cada persona debe definir cuánto tiempo y energía dedica a cada parte de su vida.

Para cerrar, Temple señala que no todos los platos valen lo mismo: algunos son urgentes y otros, irremplazables. El riesgo, advierte, es descubrir demasiado tarde que se dejaron caer los que más importaban.

Si todos los platos dependen de nuestras manos, no hemos construido un buen equipo: hemos creado una dependencia que nos hace vulnerables a todos.

Ines Temple

La vulnerabilidad no está reñida con la fortaleza.

Ines Temple

Lo peligroso sería descubrir demasiado tarde que dejamos caer los que más nos importaban.

Ines Temple