El Gobierno del presidente Emmanuel Macron anunció que aplicará toques de queda parciales en varias zonas de Francia para contener la ola de protestas y disturbios que sacudió al país el fin de semana. Las autoridades todavía no han precisado en qué territorios regirá la medida.
Las movilizaciones comenzaron con multitudinarias marchas el 17 de octubre contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de la educación y la sanidad, tras casi 10 años de mandato de Macron. La crisis ya genera preocupación en la vecina Italia, mientras otros países europeos observan la situación a distancia.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, defendió el toque de queda como una alternativa al estado de emergencia, que otorga mayores poderes a las fuerzas del orden. "Es un toque de queda por territorios, parcial, me parece que, en este momento, es un instrumento más adaptado que decretar el estado de emergencia", afirmó.
Varios alcaldes de las ciudades afectadas, en cambio, cuestionaron la actuación policial y la calificaron de inadecuada.
Además de anunciar medidas de apoyo para los trabajadores de los comercios dañados, Lecornu dio una lectura política a los incidentes. Responsabilizó a la ultraizquierda y sostuvo que buscan "cuestionar el calendario y la celebración de las elecciones presidenciales", previstas para dentro de seis meses.
Según el Ministerio de Justicia, hasta las 8:00 a. m. del lunes 2.331 personas permanecían bajo custodia policial por disturbios y saqueos. El 70 % eran mayores de edad y la Fiscalía pedía prisión preventiva en más del 80 % de los casos.
La coordinación de los llamados 'chalecos amarillos', que participó en las protestas del sábado, anunció una segunda jornada de movilización para el 24 de octubre, con decenas de acciones en todo el país.
En Italia, la primera ministra Giorgia Meloni reunió este lunes a sus ministros y a dirigentes de otras instituciones para evaluar el orden público. El fin de semana, Milán, Turín y Bolonia registraron marchas contra el alto costo de vida que derivaron en escenas de guerrilla urbana y saqueos de tiendas en el centro de esas ciudades.
El malestar también alcanzó el sur italiano, donde desde el viernes los transportistas protestan por el alza de los combustibles, que ya empiezan a escasear en algunos puntos.
Alemania expresó su preocupación por lo que ocurre en Francia, aunque descartó un contagio de la violencia en Europa. "Como es lógico, las imágenes que todos hemos visto, tanto en París como en Limoges, nos llenan de gran preocupación", dijo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Kathrin Deschauer, quien rechazó la violencia en las calles.
La Comisión Europea calificó de "inaceptables" los hechos violentos en Francia. Defendió el derecho a manifestarse pacíficamente y respaldó los esfuerzos de las autoridades francesas para garantizar la seguridad.
En Albania, el domingo se cumplieron seis días de protestas estudiantiles contra el Gobierno del socialista Edi Rama, quien se niega a renunciar y afirma que las movilizaciones ponen en riesgo el ingreso del país a la Unión Europea. Los estudiantes denuncian las malas condiciones de las universidades y el alto costo de vida. Según cifras oficiales, desde el martes hay más de 270 heridos, entre ellos unos 170 policías, y 167 detenidos.
En Portugal, las acampadas pacíficas en Lisboa y Oporto contra la crisis de la vivienda se mantienen en calma. Los jóvenes buscan sumar al movimiento sindical y promover una "huelga general ibérica" el 11 de noviembre, en coincidencia con el paro convocado en España por el acceso a la vivienda. La Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), principal central sindical del país, aparece como un interlocutor clave, aunque por ahora no consta que haya asumido la propuesta.
Es un toque de queda por territorios, parcial, me parece que, en este momento, es un instrumento más adaptado que decretar el estado de emergencia
Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia
cuestionar el calendario y la celebración de las elecciones presidenciales
Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia, sobre el objetivo que atribuye a los disturbios
Como es lógico, las imágenes que todos hemos visto, tanto en París como en Limoges, nos llenan de gran preocupación
Kathrin Deschauer, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania