Estados Unidos retiró de manera sorpresiva y acelerada sus 12 bombarderos B-1 de la base aérea de Fairford, en el Reino Unido, luego de que sus mandos recibieran información sobre un posible ataque atribuido a Irán. La amenaza habría puesto en riesgo a las aeronaves y a cientos de militares estadounidenses desplegados en la instalación.
De acuerdo con la agencia AP, un funcionario del Pentágono informó el domingo que los bombarderos fueron llevados a sus bases de origen en Estados Unidos. Desde allí, los aviones continúan disponibles para misiones de ataque de largo alcance.
Fairford se había convertido en un punto estratégico para las operaciones aéreas estadounidenses contra Irán desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero de este año. Sin embargo, el Reino Unido restringió su uso a misiones consideradas defensivas.
La decisión llegó días después de que las fuerzas de seguridad británicas arrestaran a varias personas sospechosas de planear un ataque contra la base. En total, siete sospechosos fueron detenidos: seis son ciudadanos británicos y uno tiene doble nacionalidad británica e iraní. Seis de ellos obtuvieron libertad bajo fianza, medida que fue rechazada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El primer ministro británico, Andy Burnham, señaló la semana pasada que existen “fuertes indicios” de que Irán estaría implicado en el plan. Las autoridades de Teherán, en cambio, negaron “categóricamente” cualquier vínculo con los detenidos. Ni el Reino Unido ni Estados Unidos han precisado si los arrestados están relacionados con el presunto plan que motivó la retirada de los B-1 o si preparaban otro tipo de atentado.
Según un informe de The New York Times publicado el martes, el supuesto plan contemplaba el uso de drones. Funcionarios estadounidenses y británicos citados por el diario afirmaron que la Guardia Revolucionaria de Irán habría ordenado la acción, que sería una operación de múltiples frentes para atacar los bombarderos y matar a cientos de militares estadounidenses en Fairford.
Las fuentes del diario indicaron que la operación habría tomado como modelo el ataque ucraniano de 2025 contra bases aéreas rusas, en el que se introdujeron drones de forma clandestina en Rusia y se lanzaron desde camiones.
Ese ataque, conocido como Operación Telaraña, se ejecutó el 1 de junio de 2025. Agentes ucranianos ingresaron a Rusia 117 drones FPV ocultos en estructuras de madera montadas sobre camiones. Cerca de las bases, las estructuras se abrieron a control remoto y los drones despegaron contra los aviones estacionados. La operación, preparada durante unos 18 meses, alcanzó bases como Belaya, a más de 4.000 kilómetros de Ucrania, Olenya y Dyagilevo.
El daño exacto aún genera estimaciones distintas. La inteligencia militar ucraniana sostuvo que 41 aeronaves fueron alcanzadas, entre ellas bombarderos estratégicos Tu-95, Tu-22M3 y Tu-160 y aviones de vigilancia A-50, con pérdidas estimadas en US$7.000 millones. Un análisis posterior basado en imágenes de video y satélite identificó 12 aeronaves destruidas, 2 dañadas y otras 8 posiblemente afectadas.
Según The New York Times, la amenaza contra Fairford se habría vuelto especialmente peligrosa durante el fin de semana. Algunos B-1 despegaron mientras aún se alistaban los aviones de reabastecimiento que debían acompañarlos en el vuelo a Estados Unidos. El diario remarcó que una evacuación así es muy inusual en una base ubicada en un país aliado y lejos de una zona de combate.
El lunes, consultado por periodistas sobre si Irán planeaba atacar la base con drones desde territorio británico, Trump respondió: “No puedo decirles eso. Si lo hicieran, sufrirían graves consecuencias”.
Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia, la relevancia del caso se explica por el rol que asumió Fairford desde marzo, cuando el Gobierno británico la habilitó para recibir bombarderos estratégicos B-1 Lancer. Según el especialista, estos aviones habían participado en operaciones para neutralizar plataformas de misiles iraníes que amenazaban a buques en el estrecho de Ormuz.
Gómez de la Torre considera que no se puede descartar que Teherán haya intentado actuar contra la base con métodos de guerra híbrida. Recordó que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ya había advertido sobre la participación británica en las operaciones contra Irán, en particular en Ormuz.
El analista explicó que la guerra híbrida no tiene una sola forma de ataque: además de drones, puede incluir lobos solitarios u operaciones apoyadas en inteligencia humana para aprovechar vulnerabilidades. Precisó, sin embargo, que las bases modernas cuentan con perímetros de seguridad y sistemas de defensa, por lo que no son blancos fáciles.
Según Gómez de la Torre, la principal lección es que un país no necesita igualar el poderío militar convencional de su adversario para dañarlo o alterar sus operaciones. Añadió que estos ataques también generan efectos psicológicos y mediáticos, sobre todo cuando obligan a una potencia a cambiar sus planes o mover activos estratégicos.
No puedo decirles eso. Si lo hicieran, sufrirían graves consecuencias.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos
La característica del B-1 Lancer es que es un bombardero de profundidad y estratégico; en ese nivel es un arma estratégica.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
Desde el punto de vista de la guerra híbrida y las operaciones que ha realizado Ucrania sobre Rusia, no se descarta para nada el hecho de que Irán pueda haber planeado alguna operación similar para poder neutralizar esta base británica.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
No solamente es con drones, hay lobos solitarios que pueden perpetrar atentados.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
Ucrania no tiene unos misiles del alcance y la potencia de Rusia, pero sí, con formas híbridas de desgaste, con armamento muy barato, con una tecnología muy limitada, puede realizar golpes militares.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
La guerra híbrida es eso: una guerra multidominio.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia

