Los conciertos de BTS en Lima, programados para el 7, 9 y 10 de octubre, podrían dejar entre S/ 150 millones y S/ 200 millones de movimiento económico en la capital, de acuerdo con una estimación preliminar de la Cámara de Comercio de Lima (CCL). El gremio ve en este fenómeno una oportunidad para las micro y pequeñas empresas (mype) de diversos rubros.
El cálculo referencial de la CCL parte de una asistencia aproximada de 118 mil personas en las tres fechas y de un ticket promedio cercano a los S/ 844. Con esos números, la venta de entradas por sí sola representaría alrededor de S/ 100 millones.
El gasto, sin embargo, no se queda en la boletería. Antes, durante y después de cada show, los asistentes también desembolsan dinero en comida, alojamiento, transporte, compras, merchandising y entretenimiento.
En el rubro gastronómico, restaurantes, cafeterías, locales de comida rápida, servicios de delivery y establecimientos de comida coreana podrían captar parte de ese consumo. Hoteles y hospedajes también tendrían mayor demanda, sobre todo por los fanáticos que lleguen de otras regiones del país o del extranjero.
El transporte es otro sector con oportunidades: taxis, aplicativos, transporte privado y estacionamientos. En moda y confecciones, la CCL destaca que las mype de Gamarra pueden atender la demanda de polos, casacas, gorras, bolsos y otros accesorios vinculados al fandom.
Los negocios de Mesa Redonda y de otros centros comerciales podrían vender souvenirs, regalos y productos para los seguidores del grupo. El impulso también alcanza a emprendimientos de cosmética y belleza coreana, y a servicios de fotografía, video, diseño, marketing y creación de contenido.
Incluso hay emprendimientos que nacieron específicamente alrededor de los fandoms, como negocios de repostería, decoración, regalos personalizados, photobooths y organización de eventos.
Según la CCL, se han identificado asistentes provenientes de Arequipa, Cusco, Trujillo, Chiclayo, Piura, Ica y Huancayo, así como visitantes de Ecuador, Chile y México. Datos reportados por Ticketmaster indican que el 94,37 % de los compradores de la preventa fueron peruanos, aunque también se registra demanda internacional.
El fenómeno va más allá de los conciertos. El crecimiento del k-pop y de la cultura coreana abre nuevos nichos para pequeños negocios: venta de álbumes, photobooks y coleccionables, moda, cosmética, gastronomía temática y productos personalizados. También han surgido servicios dirigidos a fandoms específicos, como reuniones y fiestas temáticas.
Para las mype, esto representa una oportunidad de especialización: en lugar de apuntar a un público general, pueden adaptar su oferta a consumidores con intereses concretos.
El efecto puede extenderse al turismo cuando los asistentes llegan de otras regiones o países y se quedan varios días en Lima. Promperú señala que seis de cada diez fanáticos viajan cada año para asistir a espectáculos musicales, lo que evidencia el potencial de estos eventos para generar consumo más allá del concierto.
De esta manera, el movimiento económico se reparte entre alojamiento, gastronomía, transporte, comercio, entretenimiento y servicios, lo que amplía las oportunidades para las mype que logren captar esa demanda.

