El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió este jueves que su país empleará todo su arsenal militar, incluido armamento estratégico e hipersónico, para responder de inmediato ante cualquier ataque directo o intento de aislar el enclave báltico de Kaliningrado. Lo dijo durante su participación en el club de debate Valdái.
La advertencia llega después de que el Kremlin denunciara constantes maniobras de la OTAN en el mar Báltico, el apresamiento de embarcaciones rusas y la preparación de un eventual bloqueo aéreo y marítimo por parte de países europeos. Moscú califica esas acciones como una abierta escalada y un motivo de conflicto bélico directo.
Putin sostuvo que las advertencias de la diplomacia rusa son una postura defensiva frente a lo que considera intentos de intimidación y preparativos bélicos europeos con miras a un hipotético conflicto hacia finales de la década.
“Si llegamos a un ataque directo contra la Federación rusa, y me refiero a Kaliningrado, pero también puede pasar con cualquier otro territorio, por supuesto, en la agenda figurará inevitable e inmediatamente la cuestión del empleo por parte de Rusia de todo el armamento a su alcance. Eso es inevitable”, afirmó el mandatario.
El asesor del Kremlin y presidente del Colegio Naval de Rusia, Nikolái Pátrushev, confirmó que la jefatura del Estado ordenó a las instancias correspondientes ejecutar un plan minucioso para garantizar la seguridad de la provincia ante la posibilidad de que la OTAN intente aislarla. “Si emprenden cualquier tipo de acción agresiva, lo lamentarán”, advirtió.
Antes, Moscú había enviado un documento formal a la OTAN en el que advertía de respuestas ante agresiones convencionales que pongan en riesgo su soberanía. La Alianza Atlántica contestó en un comunicado que opera como una organización defensiva y que sus actividades no representan un riesgo para el territorio ruso.
Kaliningrado es una provincia u óblast rusa ubicada en la costa del Báltico. Tiene unos 15,000 kilómetros cuadrados y una población que va de medio millón a un millón de habitantes. Su capital lleva el mismo nombre.
El territorio está a más de 1200 kilómetros de Moscú y no tiene frontera terrestre con la Rusia continental: limita con Polonia al sur y con Lituania al norte y al este. Cerca se ubica el corredor de Suwalki, una estrecha franja que separa a Kaliningrado de Bielorrusia y une a Polonia con Lituania. Es el único enlace terrestre entre las repúblicas bálticas y el resto de la Unión Europea.
Con la ampliación de la Unión Europea y de la OTAN completada en 2004, que sumó a Polonia y a los países bálticos, la provincia rusa quedó como una isla territorial rodeada de naciones europeas.
Su historia se remonta a la antigua Prusia Oriental y a su principal puerto, Konigsberg, donde nació y fue sepultado el filósofo Immanuel Kant en el siglo XVIII. Durante siglos fue un centro prusiano y alemán, hasta que en abril de 1945 las tropas soviéticas tomaron la ciudad tras derrotar a la Alemania nazi.
Tras los acuerdos de la Conferencia de Potsdam, la Unión Soviética anexó la región y expulsó a la población alemana. En 1946, el puerto y la provincia pasaron a llamarse Kaliningrado en homenaje a un líder soviético fallecido ese año. Tras la desintegración de la URSS, a inicios de los años noventa, el territorio siguió bajo soberanía de la Federación Rusa.
Su peso geopolítico se explica por su valor militar y económico. El puerto de Baltiysk alberga la sede de la Flota Rusa del Báltico y es la única instalación portuaria rusa en ese mar libre de hielo todo el año.
Según reportes de la BBC, los mandos de la OTAN consideran la provincia una fortaleza militar de tipo A2AD (antiacceso y denegación de área), con sistemas de misiles S-400 y proyectiles Iskander-M con capacidad nuclear. Investigaciones de la Federación de Científicos Estadounidenses citadas por CNN revelaron en 2018 la modernización sustancial de un búnker de almacenamiento atómico en la zona.
Tras la anexión rusa de Crimea en 2014, los países vecinos reforzaron su seguridad. En 2017, Lituania empezó a construir una valla fronteriza de 130 kilómetros, y la OTAN instaló en Polonia un Comando Multinacional de División para coordinar batallones en la región.
En junio de 2022, tras la invasión de Ucrania, Lituania comenzó a restringir el tránsito ferroviario de mercancías sancionadas por la Unión Europea, como materiales de construcción, metales y carbón, desde la Rusia continental hacia el enclave. Vilna argumentó que solo aplicaba normas comunitarias; el Kremlin lo calificó de bloqueo ilegal y acto abiertamente hostil, y parte del transporte tuvo que desviarse por mar.
Si llegamos a un ataque directo contra la Federación rusa, y me refiero a Kaliningrado, pero también puede pasar con cualquier otro territorio, por supuesto, en la agenda figurará inevitable e inmediatamente la cuestión del empleo por parte de Rusia de todo el armamento a su alcance. Eso es inevitable
Vladímir Putin, presidente de Rusia
Si solo intentan hacer algo, tendrá lugar una respuesta acorde e inmediata, lo hemos dicho en varias ocasiones (…) Si emprenden cualquier tipo de acción agresiva, lo lamentarán
Nikolái Pátrushev, asesor del Kremlin y presidente del Colegio Naval de Rusia



