Las elecciones de mitad de mandato de este martes en Estados Unidos medirán el apoyo político a Donald Trump y pueden cambiar el balance de poder en Washington. Se eligen la Cámara de Representantes, parte del Senado y varias gobernaciones.
Los comicios evaluarán el impacto de la guerra con Irán, el costo de vida y la política migratoria del magnate. Si los republicanos pierden el control del Congreso, el presidente tendrá menos margen de maniobra en los dos años que le quedan en la Casa Blanca.
Las encuestas ya muestran señales de ese posible giro. Un sondeo nacional de NBC News publicado el domingo otorga al Partido Demócrata una ventaja de 7 puntos porcentuales: el 52 % de los votantes registrados prefiere un Congreso demócrata, el 45 % uno republicano y el 3 % sigue indeciso. Entre los independientes, la diferencia a favor de los demócratas sube a 21 puntos.
El mismo estudio registra una desaprobación récord de Trump: el 60 % rechaza su gestión y el 40 % la respalda. Además, el 64 % cree que el mandatario no cumplió sus expectativas y el 70 % ve con malos ojos el rumbo del país.
La economía pesa en el descontento. Casi tres cuartas partes de los encuestados están insatisfechas con la situación económica del país y el 51 % lo está con sus finanzas personales, el nivel más alto en las tres décadas de esta medición.
En el Senado se disputan 35 de los 100 escaños. Hoy los republicanos tienen mayoría de 53 a 47. Los demócratas deben ganar cuatro asientos nuevos y conservar los suyos para llegar a 51; con 50 no basta, porque el vicepresidente JD Vance tiene el voto de desempate.
Entre las contiendas clave figura Michigan, donde Abdul El-Sayed (demócrata) enfrenta a Mike Rogers (republicano) por el escaño que deja el demócrata Gary Peters al retirarse. El-Sayed, de origen egipcio y de propuestas progresistas, podría ser el primer senador musulmán del país.
En Maine, la republicana Susan Collins busca la reelección ante el demócrata Troy Jackson en un estado que votó contra Trump en el 2024. En Texas, James Talarico (demócrata) intenta ganar un estado que no elige a un senador demócrata desde 1988, frente al fiscal general Ken Paxton, quien obtuvo la candidatura republicana con el apoyo de Trump.
En Ohio, Sherrod Brown (demócrata) busca volver al Senado tras perder su escaño en el 2024 ante Jon Husted, quien ocupó el asiento que dejó JD Vance al asumir la vicepresidencia. En Alaska, Mary Peltola (demócrata) enfrenta a Dan Sullivan (republicano) en un estado que Trump ganó por 13 puntos. En Georgia, que Trump ganó por un margen estrecho, compiten Jon Ossoff (demócrata) y Mike Collins (republicano).
También destacan Iowa, con la republicana Ashley Hinson frente al demócrata Josh Turek, y Kansas, donde el republicano Roger Marshall se mide con el demócrata Adam Hamilton. Una encuesta de The New York Times/Siena publicada el lunes anticipa derrotas republicanas en Michigan, Texas, Maine, Ohio, Kansas y Alaska, y un resultado incierto en Iowa.
El Senado participa en la aprobación de leyes y del presupuesto federal, y además confirma los nombramientos presidenciales para el gabinete, embajadas y tribunales federales, incluida la Corte Suprema. También ratifica tratados internacionales y juzga los procesos de destitución contra el presidente.
En la Cámara de Representantes se eligen los 435 escaños. Los republicanos tienen 218 bancas y los demócratas 214; hay un independiente y dos vacantes. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro puestos para recuperar el control.
Entre los duelos a seguir están el distrito 17 de Nueva York (Mike Lawler contra Cait Conley), el distrito 1 de Iowa (Mariannette Miller-Meeks frente a Christina Bohannan por tercera vez), el distrito 1 de Carolina del Norte (el demócrata Don Davis tras un rediseño del mapa a favor de los republicanos), el distrito 34 de Texas (el demócrata Vicente González tras cambios en los límites de su distrito) y el distrito 7 de Michigan (el republicano Tom Barrett contra el demócrata William Lawrence).
El modelo de pronósticos Decision Desk HQ da a los demócratas un 84 % de probabilidades de controlar la Cámara, cinco puntos más que una semana antes. Una mayoría demócrata permitiría abrir investigaciones sobre la Administración Trump, controlar las comisiones y bloquear o modificar proyectos presupuestarios. También podría reactivar el juicio político, aunque una destitución exige dos tercios del Senado.
Además, se eligen gobernadores en 36 de los 50 estados. Los demócratas controlan 24 gobernaciones y los republicanos 26. En Georgia, en manos republicanas por más de 25 años, compiten Keisha Lance Bottoms (demócrata) y Rick Jackson (republicano). En Michigan se enfrentan Jocelyn Benson (demócrata) y John James (republicano).
En Ohio, estado que se ha inclinado hacia los republicanos, Vivek Ramaswamy (republicano) enfrenta a Amy Acton (demócrata). En Arizona, la gobernadora demócrata Katie Hobbs busca la reelección ante el congresista republicano Andy Biggs. También destacan Nevada, con Joe Lombardo (republicano) frente a Aaron Ford (demócrata), y Wisconsin, con Tom Tiffany (republicano) frente a David Crowley (demócrata).
Para el periodista y analista internacional Carlos Novoa, los comicios son un referéndum sobre Trump, que inició su segundo gobierno con expectativas favorables, pero hoy enfrenta un creciente descontento por las consecuencias de sus decisiones. Según Novoa, el mandatario cumplió lo prometido en aranceles, migración y la competencia comercial con China, pero algunas medidas se volvieron en su contra.
El analista considera que uno de los mayores errores de cálculo fue Irán: Trump habría subestimado el conflicto al creer que podía resolverlo con una intervención similar a la de Venezuela. Novoa lo compara con Rusia, que pensó que resolvería su invasión de Ucrania en pocas semanas. A eso suma el efecto de los aranceles en el bolsillo de los consumidores y el alza del petróleo y la gasolina, que, según él, alejaron incluso a votantes de Trump.
Novoa sostiene que perder el Congreso obligaría a Trump a negociar con la oposición. Una Cámara demócrata podría investigar a su Administración y un Senado opositor limitaría su capacidad de acción. También, dice, se podrían cuestionar políticas como la estrategia antimigratoria encabezada por el ICE.
El analista cree además que Trump prepara el terreno para denunciar un supuesto fraude si los resultados le son adversos. Para Novoa, la política migratoria podría costarle apoyo entre los votantes hispanos por las deportaciones y operativos, en un país cuya economía depende de la mano de obra latina en varios sectores.
Ya no va a ser el todopoderoso presidente que es ahora
Carlos Novoa, periodista y analista internacional
Estados Unidos pensó que Irán era Venezuela. Esto se le ha ido de las manos
Carlos Novoa
Muchos que lo han apoyado se han volteado y el resultado de las encuestas refleja el sentir de la población
Carlos Novoa
Estoy seguro de que si pierde, como vaticinan las encuestas, va a decir que ha habido fraude
Carlos Novoa
El problema, más allá de la guerra, es que Trump no ha sabido cómo salir de ella. Y al no saber cómo salir, eso afecta directamente a la economía del país
Carlos Novoa
En una elección de Estados Unidos se necesita el voto de los latinos, como también se necesita la mano de obra de los latinos. Hay trabajos que los latinos hacen y que los estadounidenses no van a hacer
Carlos Novoa
Va a ser un duro golpe para Trump y quizá ya lo sabe; por eso está preparando su narrativa: la del fraude y la de decir que la economía nunca ha crecido en la historia como con él
Carlos Novoa