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ALONSO CUETO «Nadie cree en nadie», advierte sobre Europa

En su columna dominical en El Comercio, el escritor Alonso Cueto analiza las protestas juveniles en Portugal, España, Italia y Francia a partir de un verso de W.B. Yeats y sostiene que la pérdida del vínculo común deja a las sociedades a la deriva.

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Imagen referencial · Foto: garryknight / Flickr

El escritor Alonso Cueto sostiene, en su columna dominical publicada en El Comercio, que las sociedades atraviesan una crisis de confianza en la que "nadie cree en nadie, salvo a veces en los radicales". Para el autor, ningún líder en el mundo aparece hoy como una figura capaz de integrar frente a ese desmoronamiento.

Cueto toma como punto de partida el poema "La segunda venida", que W.B. Yeats escribió en 1919, tras la Gran Guerra. En él, el poeta irlandés afirma: "Las cosas se desmoronan; el centro no puede sostenerse". El columnista recuerda que entonces el futuro de Europa estaba en suspenso y que la vida personal de Yeats también había sido golpeada: su esposa George, embarazada, estuvo cerca de morir por la gripe española.

Según Cueto, la palabra clave del verso es "centro", que alude a lo que mantiene unida a una sociedad: una mezcla de convicciones, creencias y sentimientos de pertenencia. Cuando ese vínculo desaparece, escribe, las cosas parecen ir a la deriva.

El autor vincula esa idea con las protestas de las últimas semanas en ciudades importantes de Portugal, España, Italia y Francia, centradas en temas como la educación y la vivienda. A su juicio, las dificultades son evidentes en esos países y en todo el mundo, sobre todo para los jóvenes.

Como símbolo del momento, Cueto cita un cartel visto en París: "Ya que no tenemos futuro, vamos a arruinarles el presente". También menciona un saludo que se ha extendido entre los manifestantes, "Bismillah, c'est les ténèbres", una expresión árabe incorporada a la jerga francesa que traduce aproximadamente como "Vamos allá. Está oscuro" y que califica de irónica.

El columnista aclara, sin embargo, que no todo es escepticismo. Relata que estuvo recientemente en Madrid y vio levantarse un campamento en la Puerta del Sol, organizado como una pequeña ciudadela con espacios bautizados por sus ocupantes, como la Avenida de Maricarmen, la Plaza de las Precarias, la Plaza Lésbica e Intifada, la calle Lucha de Clases y el paseo Rosa Luxemburgo. Para él, la ilusión de construir un espacio utópico sigue viva.

Cueto observa que lo único que une el descontento es la inclinación hacia grupos antisistema, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, aunque también percibe un "salto al vacío" ajeno a cualquier ideología. Agrega que la extrema derecha ha ganado especial terreno entre los jóvenes y cita al Financial Times: un tercio de los franceses y holandeses menores de 25 años y el 22% de los alemanes se inclinan hacia esa posición.

El escritor recuerda la frase atribuida a Churchill según la cual quien no es de izquierda a los 20 años no tiene corazón y quien no es de derecha a los 30 no tiene cerebro. Sostiene que esa idea pertenece a una época en que la juventud se asociaba con la izquierda y el deseo de cambio, algo que considera cosa del pasado.

Cueto concluye que el fenómeno no es solo europeo y que estas protestas podrían extenderse con naturalidad a ciudades de nuestro continente. "El centro se pierde cuando no hay nadie capaz de darle forma", escribe, y deja abierta la posibilidad de que esa figura pueda llegar.

Cuando el centro se pierde, es decir cuando desaparece ese vínculo esencial en un país, las cosas parecen ir a la deriva.

Alonso Cueto, escritor y columnista

Si el centro no se sostiene, es porque nadie cree en nadie, salvo a veces en los radicales.

Alonso Cueto, escritor y columnista

El centro se pierde cuando no hay nadie capaz de darle forma. Quizá pueda llegar. Todavía estamos a la espera de que las sociedades se sobrevivan.

Alonso Cueto, escritor y columnista