Estados Unidos completó su retirada militar de Irak el miércoles 30 de setiembre, junto con los demás países de la coalición internacional. Así terminaron 12 años de operaciones contra el Estado Islámico y más de dos décadas de presencia estadounidense que empezaron con la invasión de 2003.
En la fase final del repliegue permanecían en el país unos 2.400 soldados estadounidenses. Con su salida, Bagdad deberá hacerse cargo por completo de su seguridad, en medio de desafíos internos y de una influencia creciente de Irán en su política y en el ámbito militar.
El presidente Donald Trump celebró la retirada en su red Truth Social. “Este día es una victoria para Estados Unidos, una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre ISIS”, escribió, en alusión al Estado Islámico. También afirmó que Irak tiene “un primer ministro maravilloso” y que había llegado el momento de que su país “volviera a casa”.
El Gobierno iraquí, encabezado desde mayo de 2026 por el primer ministro Ali al-Zaidi, presentó la salida como un avance en la consolidación de su soberanía y declaró cuatro días de feriado oficial.
Estados Unidos invadió Irak en marzo de 2003 para derrocar a Saddam Hussein y eliminar las armas de destrucción masiva que, según Washington, ocultaba el dictador. Esas armas nunca aparecieron. Hussein fue derrocado y luego ejecutado en la horca en 2006. El país entró en un largo periodo de inestabilidad que, años después, favoreció el surgimiento del Estado Islámico.
Las tropas estadounidenses ya se habían retirado en 2011, pero volvieron tres años después. El 29 de junio de 2014, el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, proclamó en Mosul un califato en Irak y Siria. El Gobierno iraquí pidió primero apoyo aéreo a Washington y luego se sumaron tropas. En octubre de ese año se formó la coalición liderada por Estados Unidos, con una treintena de países.
Los bombardeos de la coalición respaldaron a fuerzas iraquíes y kurdas en la recuperación de ciudades clave, hasta la liberación de Mosul en julio de 2017. En diciembre de ese año, Bagdad declaró la derrota territorial del Estado Islámico. La coalición pasó entonces a tareas de estabilización, entrenamiento y asesoría, mientras combatía a células remanentes.
La tensión subió en 2020, cuando un ataque estadounidense mató en Bagdad al comandante iraní Qasem Soleimani, y se agravó desde 2023, cuando milicias iraquíes proiraníes intensificaron sus ataques contra fuerzas de Estados Unidos en el contexto de la guerra de Gaza. En setiembre de 2024, ambos países acordaron poner fin a la coalición y retirar las tropas de forma progresiva. El repliegue empezó en 2025 y se aceleró en 2026.
Para Francesco Tucci, director de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), el balance es “agridulce”. Según el analista, Estados Unidos derrocó la dictadura y ayudó a instaurar un sistema político más plural, algo que parte de los iraquíes valora, pero el país no alcanzó la estabilidad ni la prosperidad prometidas. “Después del 2003 siguieron unos años de insurgencia y de violencia sectaria”, señaló. Luego aparecieron milicias chiitas y, más tarde, el Estado Islámico.
Tucci recordó que, según cifras citadas por Reuters, alrededor de 200.000 civiles iraquíes murieron durante el conflicto y más de 4.500 soldados estadounidenses perdieron la vida.
El analista ve una paradoja: la cooperación entre Estados Unidos, las fuerzas iraquíes y los kurdos derrotó el control territorial del Estado Islámico, pero la caída de Hussein abrió paso a Irán. “Al derrocar a Saddam en el 2003, Washington facilitó la expansión de la influencia iraní en la política, la seguridad y la economía de Irak. Un resultado opuesto a los intereses regionales de largo plazo de Estados Unidos”, sostuvo.
Aunque la retirada puede beneficiar a Teherán, Tucci rechaza que Irak se vuelva automáticamente un satélite iraní. “Irán tiene una ventaja, no un control absoluto sobre Irak”, afirmó, y recordó que, pese a compartir una mayoría chiita, Irak mantiene sus propios intereses. Añadió que el reto inmediato es ver si el “éxito simbólico” que Irán y sus aliados atribuyen a la salida estadounidense se traduce en más poder político y militar para las milicias chiitas respaldadas por Teherán, algunas de las cuales operan fuera del control del Estado y se niegan a entregar sus armas.
El especialista también subrayó que Washington no desaparece del escenario: conserva herramientas diplomáticas, económicas y de cooperación militar. A su juicio, la retirada reduce la presencia en el terreno, pero no rompe la relación con Bagdad.
Tucci identifica tres pruebas para Irak. La primera es el control estatal de las armas frente a las milicias proiraníes. La segunda es el Estado Islámico, que ya no domina ciudades, pero “no ha sido derrotado definitivamente” y conserva células capaces de atacar; las fuerzas iraquíes deberán demostrar que pueden sostener solas la vigilancia, la inteligencia y la coordinación militar que antes recibían de Estados Unidos. La tercera es el equilibrio exterior: mantener la relación con Irán sin subordinarse y conservar la cooperación con Washington.
“Irán gana espacio. Pero, ojo, ganar espacio no quiere decir dominar”, indicó Tucci, quien prevé que ese equilibrio será difícil por la presión de las milicias y de Teherán, y por las consecuencias de la gestión estadounidense de Irak desde 2003.
Este día es una victoria para Estados Unidos, una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre ISIS
Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Irak tiene ahora un primer ministro maravilloso… Tenía la opción de quedarme o de irme, y sentí que, sin duda, había llegado el momento de que Estados Unidos volviera a casa
Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Después del 2003 siguieron unos años de insurgencia y de violencia sectaria
Francesco Tucci, director de Comunicación y Periodismo de la UPC
Al derrocar a Saddam en el 2003, Washington facilitó la expansión de la influencia iraní en la política, la seguridad y la economía de Irak. Un resultado opuesto a los intereses regionales de largo plazo de Estados Unidos
Francesco Tucci, analista internacional
Irán tiene una ventaja, no un control absoluto sobre Irak
Francesco Tucci, analista internacional
Irán gana espacio. Pero, ojo, ganar espacio no quiere decir dominar
Francesco Tucci, analista internacional

