Dos policías resultaron heridos en Argentina cuando un grupo de jóvenes los atacó con piedras y cascotes durante un allanamiento realizado el viernes pasado en el sector conocido como La Favela, en el barrio Villa Urquiza, al norte de la ciudad de Córdoba.
El operativo buscaba esclarecer una serie de robos de vehículos cometidos con inhibidores de alarmas en la localidad de Villa Dolores, en el oeste de la provincia. La investigación se inició tras varias denuncias por sustracción de automóviles en esa zona.
Los investigadores siguieron una pista relacionada con un Peugeot bordó y, con una orden judicial, llegaron hasta la capital provincial para intervenir una vivienda. Según el diario La Voz, la diligencia empezó cerca de las 2 p. m. en las inmediaciones de Campichuelo y la avenida Intendente Ramón B. Mestre.
En el procedimiento participaron miembros de la Dirección General de Investigaciones Criminales (DGIC) de Villa Dolores, junto con personal del SEOM, quienes habían seguido a los sospechosos desde esa localidad.
Los agentes detuvieron a una mujer, identificada como propietaria del inmueble, y se llevaron un Peugeot 208 color borravino. El vehículo quedó incorporado a la causa para determinar su vínculo con los robos investigados.
Mientras los policías terminaban las diligencias, un grupo formado en su mayoría por jóvenes se ubicó detrás de la casa allanada y se escondió entre las casillas de la zona, según fuentes del operativo. Poco después, empezó a lanzar piedras y otros objetos contundentes.
El subcomisario Javier Muñoz, de la Brigada de Investigaciones de Villa Dolores, sufrió un traumatismo de cráneo. Fue trasladado al Policlínico Policial del barrio Los Plátanos, donde los médicos dispusieron su internamiento por 24 horas para monitorear su evolución.
El sargento Luis González, del SEOM, se lesionó el pie izquierdo cuando sus compañeros intentaban auxiliar y evacuar al subcomisario. Tras recibir atención médica, fue dado de alta.
Como las agresiones continuaban, los efectivos usaron armas Byrna, consideradas de menor letalidad, para dispersar al grupo. Luego llegaron refuerzos que ampliaron la presencia policial en el barrio.
De acuerdo con las fuentes, los jóvenes que lanzaron los cascotes se retiraron y se refugiaron en viviendas precarias cercanas al lugar del allanamiento. Hasta el momento no han sido identificados, por lo que no hay detenidos ni imputados por el ataque.
Durante el enfrentamiento, una policía también recibió un golpe en el brazo izquierdo cuando intentaba detener a una mujer del barrio. Esta fue arrestada bajo la sospecha de haber promovido la agresión contra los agentes.
La banda investigada estaría vinculada a robos cometidos con inhibidores de alarma, aparatos que bloquean la señal de los controles remotos con que los conductores cierran sus autos. Así, los delincuentes podían entrar a los vehículos sin forzar las cerraduras, mientras los dueños creían haber activado el cierre centralizado.



