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BORLAUG El sabio del trigo que ganó el Nobel por combatir el hambre

El investigador estadounidense Norman Borlaug, impulsor de la Revolución Verde, desarrolló variedades de trigo de alto rendimiento que ayudaron a evitar hambrunas en Asia y le valieron el Premio Nobel de la Paz en 1970. Se estima que sus avances ayudaron a salvar cerca de mil millones de vidas.

Norman Borlaug, investigador estadounidense que creció en una granja de Iowa, transformó la agricultura con sus estudios sobre el trigo. Su trabajo contribuyó a evitar hambrunas en Asia y le valió el Premio Nobel de la Paz en 1970. Se estima que sus avances ayudaron a salvar alrededor de mil millones de vidas.

Borlaug fue uno de los principales impulsores de la Revolución Verde, un proceso de cambio agrícola basado en semillas de alto rendimiento, el uso de fertilizantes y nuevas técnicas de cultivo. Sus investigaciones tuvieron un impacto decisivo en México, India y Pakistán, y también llegaron a Argentina.

El periodista Rosendo Grobo reconstruyó su historia en una columna y resumió así el alcance de su obra: “Es la historia de un hombre que salvó mil millones de vidas”.

En 1944, Borlaug se sumó a un programa de investigación agrícola en México, promovido por la Fundación Rockefeller. La meta era obtener variedades de trigo más productivas y resistentes a enfermedades como la roya, un hongo que puede arrasar cultivos completos.

Para ganar tiempo, aprovechó los climas distintos de dos zonas mexicanas: Toluca, en las tierras altas, y el valle del Yaqui, en Sonora. Sembrar en ambas le permitió lograr dos generaciones de trigo al año y acortar la selección de nuevas variedades.

Faltaba resolver un problema. Con fertilizantes, las plantas crecían demasiado y sus tallos no aguantaban el peso de las espigas, lo que doblaba el trigo y generaba pérdidas. La respuesta vino del mejoramiento genético y de variedades japonesas de trigo enano: Borlaug y su equipo lograron plantas más bajas, de tallos firmes, capaces de recibir más fertilizante sin caerse.

Esas semillas, junto con nuevas prácticas agrícolas, elevaron con fuerza los rendimientos. México alcanzó la autosuficiencia en trigo en 1956, y el éxito convirtió a Borlaug en un referente internacional.

A mediados de la década de 1960, las nuevas variedades empezaron a usarse en India y Pakistán, golpeados por la escasez de alimentos y el crecimiento de su población. Las semillas de alto rendimiento permitieron aumentar la producción de trigo y mejorar el abastecimiento en zonas con riesgo de hambruna.

El Nobel de la Paz de 1970 reconoció su aporte a la Revolución Verde y la idea de que más alimentos también podían ayudar a reducir conflictos y mejorar la vida de millones de personas. La noticia lo sorprendió trabajando en un campo de Sonora, donde había hecho buena parte de sus investigaciones.

El premio no cambió su rutina. Borlaug insistió en que la lucha contra el hambre exigía mantener la investigación científica y mejorar siempre la producción de alimentos. En las décadas siguientes siguió trabajando y alertó sobre nuevas amenazas, como variantes de enfermedades capaces de comprometer las cosechas.

Su trayectoria también tuvo un vínculo directo con Argentina. Desde 1964 visitó el país con regularidad e intercambió conocimientos con investigadores del INTA Marcos Juárez, en Córdoba, para mejorar las variedades de trigo. Pasaba cerca de un mes al año en esa estación experimental.

Uno de sus principales interlocutores fue el ingeniero agrónomo Rogelio Fogante, quien incorporó y difundió saberes ligados a las nuevas tecnologías de producción. Esos aportes genéticos formaron parte de un proceso más amplio de modernización del agro argentino, que en las décadas posteriores se transformó con la genética, la biotecnología y nuevas prácticas de manejo.

Borlaug murió el 12 de septiembre de 2009, a los 95 años, en Dallas, Estados Unidos. Su legado va más allá del trigo: demostró que la ciencia aplicada a la agricultura puede cambiar la producción de alimentos y las condiciones de vida de millones de personas.

Es la historia de un hombre que salvó mil millones de vidas

Rosendo Grobo, periodista