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OJO Así sabes si un producto retirado en EE.UU. te afecta

Las retiradas de productos en Estados Unidos no tienen todas el mismo nivel de riesgo. La FDA y la CPSC explican cómo reconocer las alertas más graves y cómo comprobar si un producto que compraste está incluido.

Cuando un alimento o producto aparece en las noticias de Estados Unidos por un posible riesgo para la salud, muchos consumidores se preguntan si tienen uno en casa. Para saber qué tan grave es una alerta y si afecta lo que compraron, hay que revisar tres elementos: el riesgo descrito en el aviso oficial, los códigos del producto afectado y las instrucciones para el consumidor.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) clasifica sus retiradas, conocidas como recalls, según el nivel de riesgo. Según la agencia, la Clase I es la más grave, porque existe una probabilidad razonable de que el producto cause consecuencias serias para la salud o la muerte.

Un aviso puede publicarse antes de tener una clasificación definitiva. Que figure como "Not Yet Classified", es decir, todavía sin clasificar, no implica que el producto sea seguro ni que el consumidor deba esperar para seguir las instrucciones.

En el caso de electrodomésticos, juguetes o muebles, la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC) recomienda leer dos apartados del aviso: "Hazard", que explica el peligro, y "Remedy", que indica qué hacer. La CPSC advierte que un aparato puede tener riesgo de incendio incluso apagado y que el hecho de que parezca funcionar bien no descarta que esté afectado.

Para alimentos, el portal FoodSafety.gov reúne alertas y retiradas coordinadas entre agencias federales.

Reconocer la marca o ver una foto parecida no basta para confirmar que un producto está incluido, pues las retiradas pueden limitarse a ciertos lotes, modelos o fechas de fabricación. La CPSC recomienda cuatro pasos: ubicar el aviso oficial y comprobar que corresponde al producto; comparar los identificadores del envase o la etiqueta, como nombre, presentación, número de lote, modelo, número de serie y fechas; en alimentos, revisar además el código UPC, la fecha de vencimiento o consumo y los estados o tiendas donde se distribuyó; y leer las instrucciones completas para saber si toca devolverlo, repararlo, reemplazarlo u otro procedimiento.

Si la marca coincide, pero no se encuentra el lote o el modelo, lo indicado es consultar al fabricante a través del contacto que figura en el aviso antes de sacar conclusiones.

Con los productos de consumo, la recomendación es dejar de usarlos y seguir el procedimiento específico de la CPSC. La solución puede ser una reparación, un reemplazo o un reembolso, ya que no todas las retiradas ofrecen lo mismo. Tampoco conviene improvisar arreglos ni destruir el producto antes de revisar las instrucciones y la documentación requerida.

En medicamentos, se debe verificar el número de lote y consultar al farmacéutico o al profesional de salud. No todas las retiradas obligan a suspender de inmediato el tratamiento. La FDA señala que, en las retiradas de clases II y III, generalmente se puede continuar con el medicamento, salvo indicación contraria de la agencia o de la empresa.

Los consumidores pueden suscribirse a las alertas por correo de la FDA, el FSIS y la NHTSA desde la sección de suscripciones de Recalls.gov. Además, no deben descartar un aviso por antiguo: las retiradas de la CPSC generalmente no tienen fecha de vencimiento, por lo que un artículo comprado hace años todavía podría estar afectado.