Irán habría decidido hacer concesiones en su programa nuclear para abrir una salida diplomática y evitar una nueva ofensiva militar de Estados Unidos e Israel, informó el medio estadounidense Axios. Mediadores liderados por Qatar intentan acercar a Washington y Teherán ante la preocupación por una posible campaña de bombardeos contra objetivos estratégicos iraníes después de las elecciones del 3 de noviembre en EE.UU.
Según Axios, que cita fuentes estadounidenses, israelíes y de otros países del Golfo, Irán estaría dispuesto a permitir que los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) vuelvan a sus instalaciones nucleares bombardeadas. A cambio, podría obtener exenciones para vender petróleo y recuperar parte de sus fondos congelados, que se destinarían a la compra de alimentos y otros bienes de primera necesidad.
La propuesta, impulsada por Qatar y respaldada por otros países de la región, no incluye por ahora la entrega de las reservas iraníes de uranio enriquecido, una exigencia de Donald Trump. Hasta antes de la guerra iniciada el 28 de febrero, Irán tenía 440 kilos de uranio enriquecido al 60%. El OIEA no ha podido confirmar que ese material siga bajo control ni descartar que haya sido escondido en otros lugares.
El martes, el director general del OIEA, Rafael Grossi, dijo ante el Consejo de Seguridad de la ONU que no ha detectado trabajos de reparación o reconstrucción en las instalaciones nucleares iraníes atacadas por Estados Unidos e Israel. Sin embargo, advirtió que la falta de acceso de los inspectores impide conocer la situación real de esos complejos y saber si Irán cumple sus obligaciones nucleares.
El principal punto de desacuerdo es el orden de las concesiones. Washington exige que Irán renuncie primero a su uranio enriquecido, mientras Teherán pide que antes se levante el bloqueo naval y se liberen sus fondos congelados. La fórmula de Qatar busca cerrar esa brecha con un acuerdo gradual, según Axios.
Las mismas fuentes indican que Estados Unidos e Israel preparan una posible semana de bombardeos contra la cúpula iraní y contra objetivos energéticos, nucleares y de infraestructura después del 3 de noviembre. Trump afirmó hace poco que quiere “terminar el trabajo” en Irán, frase que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu repitió el fin de semana en el contexto de las elecciones en Israel.
Por su parte, el canciller iraní, Abás Araqchí, confirmó esta semana que su país mantiene contactos con mediadores para evaluar propuestas que permitan aplicar en menos de una semana su plan de paz de siete días. Ese plan busca poner fin a la guerra con Estados Unidos e Israel, reabrir el estrecho de Ormuz e iniciar negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia, las conversaciones están entrampadas porque ninguna de las partes cede en sus demandas principales. “Es una especie de juego de suma cero: uno está atado al otro. Mientras no haya concesiones de ambas partes, no se va a llegar a un acuerdo”, sostuvo. A su juicio, uno de los mayores obstáculos es el destino del uranio enriquecido, que considera muy difícil que Teherán entregue.
El analista sostiene que la posición de Israel también complica una salida negociada, pues su objetivo va más allá de debilitar las capacidades militares y nucleares iraníes: “busca la caída del régimen teocrático”, afirmó. Gómez de la Torre identifica esa postura como la llamada doctrina Netanyahu y opina que la alineación de Trump con el Gobierno israelí favorece una estrategia de máximas exigencias. “Desde mi punto de vista, prima la opción maximalista”, dijo, por lo que estima que Washington seguirá presionando para que Irán entregue sus reservas.
El especialista también describe un discurso ambivalente de Trump, que por momentos plantea retomar la diplomacia y por otros amenaza con nuevas represalias. “Esa combinación de señales negociadoras y advertencias militares mantiene la incertidumbre sobre el rumbo del conflicto”, advirtió.
Gómez de la Torre recordó además que Washington ha reducido su presencia en algunos países de Medio Oriente por los riesgos vinculados a Irán y a grupos armados aliados, como los rebeldes hutíes. “Este escenario aumenta la presión sobre la Administración Trump y mantiene abierta la posibilidad de una nueva escalada si las negociaciones no prosperan”, señaló. Según el analista, el desenlace dependerá también de las decisiones políticas de Washington y de cuánto pese la opción militar que impulsa la línea más dura de Israel.
Es una especie de juego de suma cero: uno está atado al otro. Mientras no haya concesiones de ambas partes, no se va a llegar a un acuerdo
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
busca la caída del régimen teocrático
Andrés Gómez de la Torre, sobre el objetivo de Israel
Desde mi punto de vista, prima la opción maximalista
Andrés Gómez de la Torre, sobre la estrategia de EE.UU.
Esa combinación de señales negociadoras y advertencias militares mantiene la incertidumbre sobre el rumbo del conflicto
Andrés Gómez de la Torre
Este escenario aumenta la presión sobre la Administración Trump y mantiene abierta la posibilidad de una nueva escalada si las negociaciones no prosperan
Andrés Gómez de la Torre