Estados Unidos e Israel prepararon nuevos planes militares para atacar Irán después de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre en el país norteamericano, según funcionarios citados por el diario The New York Times. La operación sería breve pero intensa, y la decisión final recae en el presidente Donald Trump, quien ha postergado en varias ocasiones una nueva ofensiva.
De acuerdo con el diario estadounidense, la llamada “campaña breve e intensa” duraría posiblemente tres días. Su meta sería debilitar la economía iraní y obligar al régimen de Teherán a ceder en las negociaciones nucleares y en el control del estrecho de Ormuz.
El NYT informó que los ejércitos de ambos países realizan vuelos sobre Irak para practicar maniobras de ataque. Además, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, se reunió el 19 de octubre con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para tratar las posibles operaciones. Washington prevé tener desplegado todo su dispositivo militar a inicios de noviembre.
Entre los objetivos estratégicos figuran instalaciones nucleares, arsenales de misiles y drones, e infraestructura energética de Irán. También se evalúa golpear la instalación nuclear subterránea conocida como Pickaxe Mountain o Monte Pico.
Ese complejo de túneles fue excavado en la montaña Kuh-e Kolang Gaz La, en la provincia iraní de Isfahán, a unos 220 kilómetros al sur de Teherán y cerca del complejo nuclear de Natanz. Su construcción empezó en el 2020, luego de que una explosión destruyera una instalación de Natanz dedicada al ensamblaje de centrifugadoras avanzadas para enriquecer uranio.
Según análisis de imágenes satelitales, el complejo está a una profundidad estimada de entre 80 y 100 metros, protegido por roca granítica y accesos reforzados. Aunque se cree que fue diseñado para ensamblar centrifugadoras, algunos expertos consideran que podría albergar actividades más sensibles, como el enriquecimiento de uranio. También se ha especulado que Irán habría trasladado allí centrifugadoras y componentes nucleares tras los ataques a sus instalaciones, aunque no se sabe con certeza qué contiene.
En la guerra actual, iniciada el 28 de febrero, Pickaxe Mountain nunca fue atacada. Trump ha mencionado la posibilidad de usar la bomba MOAB, conocida como la “Madre de todas las bombas” (GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast), pero los especialistas advierten que difícilmente destruiría una instalación tan profunda.
El NYT indica que Trump ha aplazado varias veces los ataques, incluso cuando las fuerzas estaban listas para ejecutarlos a comienzos de octubre. Según el informe, Washington usa la amenaza de reanudar la guerra para presionar a Irán a aceptar sus exigencias nucleares y sobre Ormuz, pero Teherán se ha negado hasta ahora a hacer concesiones sustanciales sobre su programa nuclear.
Algunos estrategas estadounidenses dijeron al NYT que una campaña de 72 horas podría causar serios daños económicos a Irán, mientras otros expertos dudan de que cambie la posición del régimen. Antes de liberar el estrecho de Ormuz, Irán exige que EE.UU. levante el bloqueo naval sobre sus puertos, alivie las sanciones económicas y garantice el fin de los ataques. Las conversaciones siguen estancadas.
Irán advirtió además que, ante un nuevo ataque, sus represalias no se limitarían a buques comerciales e instalaciones energéticas de la región, sino que podrían alcanzar centros de datos, cables submarinos de Internet y refinerías saudíes, incluida Aramco, con el fin de elevar los precios del petróleo y el costo político de la guerra para Trump.
Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia, los preparativos militares avanzan en medio de señales contradictorias de Trump, negociaciones a través de terceros y cálculos políticos ante las elecciones de medio mandato. El analista señaló que Trump niega las negociaciones, mientras Irán habla de conversaciones bilaterales mediante Qatar y Pakistán.
Gómez de la Torre recordó que en septiembre Irán presentó un borrador con tres condiciones centrales: la reapertura del estrecho de Ormuz, el fin del bloqueo naval estadounidense y el levantamiento de las sanciones económicas, sobre todo las que golpean a su sector petrolero.
Según el analista, Israel ha sido el actor más interesado en impulsar nuevas operaciones militares, y atribuye a Netanyahu una mayor disposición a una acción punitiva inmediata. A su juicio, el objetivo israelí va más allá de debilitar las capacidades militares iraníes: apunta a acabar con el sistema político instaurado tras la revolución islámica de 1979. Recordó que Netanyahu ha dicho que a su campaña le falta “finalizar el trabajo”.
Gómez de la Torre estima que los blancos estadounidenses seguirían enfocados en las capacidades económicas y militares de Irán: instalaciones energéticas, plantas e infraestructura del programa nuclear, producción de misiles balísticos y, en especial, fábricas de drones. También mencionó como factor de incertidumbre la reciente retirada de personal militar estadounidense de la región ante el riesgo de escalada, con especial atención en Arabia Saudita.
El especialista considera que el conflicto ya no puede verse solo como un enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán, sino como parte de un escenario de inestabilidad más amplio, en el que una nueva ofensiva podría desatar represalias y extender las hostilidades.
Hay un discurso que nos sorprende, ciertamente ininteligible a veces, como caracteriza la diplomacia presidencial de Trump, en el sentido de que él niega las negociaciones, pero no es la misma posición de Irán, que habla de negociaciones bilaterales a través de Qatar y Pakistán
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
Siempre en estos escenarios, desde que se iniciaron las operaciones militares, es Israel el que empuja a Estados Unidos
Andrés Gómez de la Torre
Ese es el objetivo máximo y ese es el objetivo principal de Israel
Andrés Gómez de la Torre
Lo que no se ha producido y lo que tampoco Estados Unidos ha podido, con todo su aparataje y toda su infraestructura, lograr, es la caída del régimen
Andrés Gómez de la Torre
La verdad, decir que estamos cerca de una guerra regional, bueno, estamos en todos los aprestos bélicos, ya estamos en una guerra regional. Lo que pasa es que son guerras un poco de baja intensidad, pero ahí están
Andrés Gómez de la Torre

