Las viviendas de la costa peruana enfrentan un alto riesgo de aniegos y colapsos ante las lluvias de gran intensidad que se prevén para los próximos meses por el fenómeno de El Niño. Así lo advirtió el ingeniero Miguel Estrada, decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y exministro de Vivienda, en declaraciones a RPP.
Según explicó, esos inmuebles se levantaron en un entorno desértico y sin previsiones para la lluvia. El especialista contrastó esta situación con la de las ciudades andinas, donde la infraestructura urbana y los techos inclinados cuentan con sistemas de drenaje pluvial.
Para las viviendas formales con losas de concreto, Estrada indicó que es indispensable habilitar salidas de agua dirigidas hacia la vía pública y no conectarlas a la red de desagüe. Antes, recomendó retirar la tierra y el polvo acumulados sobre el ladrillo pastelero de los techos, para evitar que se forme lodo que bloquee el paso del agua.
También sugirió echar agua sobre el techo para detectar los puntos donde se estanca y hacer allí las perforaciones necesarias.
En el caso de las viviendas informales, inconclusas o con techos livianos de madera, drywall o calamina, el ingeniero recomendó usar láminas de plástico resistente, por lo general de color azul. Estas deben colocarse como se instalan las tejas: de abajo hacia arriba, desde el borde exterior hasta la parte superior, para que cada capa quede sobre la anterior.
De esa forma, explicó, la lluvia resbala sin meterse por debajo de las uniones. Si el plástico se coloca de arriba hacia abajo, el agua choca con los bordes expuestos y puede entrar a la casa.
Estrada precisó que la cobertura no debe quedar plana ni tensa como una tapa horizontal. Debe tener una pendiente hacia el exterior para que el agua salga y no se acumule en hendiduras o deformaciones del techo. Asimismo, pidió asegurar bien los bordes y extremos para que el viento no los arranque durante una lluvia fuerte.
El especialista advirtió que, si el agua se empoza en las calles, no se deben levantar las tapas de los buzones de alcantarillado para evacuarla. Explicó que las redes sanitarias no están preparadas para recibir grandes volúmenes de lluvia y que, si además hay tuberías obstruidas por sólidos, el sistema podría colapsar y desbordarse hacia la calle o el interior de las viviendas.
Frente a aniegos causados por agua que baja de zonas altas, recomendó poner sacos de arena en los accesos, trasladar electrodomésticos pesados como refrigeradoras a un segundo piso o sobre bases elevadas, y tapar los tomacorrientes bajos o cortar la energía desde la llave general para evitar descargas eléctricas.
Estrada alertó, además, que la humedad prolongada afecta seriamente las construcciones de adobe y las de concreto de baja calidad con fisuras o grietas. La filtración constante puede llegar al acero de refuerzo de columnas y losas, lo que acelera su oxidación y corrosión y compromete la estabilidad de la edificación.
Por ello, planteó que los municipios impulsen campañas comunitarias de limpieza de techos y subrayó que la gestión del riesgo de desastres no depende solo de las autoridades, sino también del compromiso de la población.
La responsabilidad no solamente es del gobierno central, regional o distrital, también es de la población en general y creo que tenemos que participar todos en prevención
Miguel Estrada, decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la UNI y exministro de Vivienda


