Un texto de opinión publicado en El Comercio cuestiona que la respuesta del gobierno a la violencia escolar gire en torno al corte de pelo y a la revisión ideológica de los textos escolares. Según el autor, los casos de agresión física, psicológica y sexual en los colegios responden a causas más diversas y complejas.
La pieza parte de un caso ocurrido en Huancayo. Milan T. Q., de 13 años y alumno del colegio Santa Isabel, sufría ‘bullying’, y sus padres habían decidido cambiarlo de institución. El 21 de agosto salió de su casa para asistir a una supuesta despedida organizada por sus compañeros, pero la reunión era falsa. Ese día murió tras recibir una puñalada en el pecho con un arma blanca. Según el texto, los agresores fueron los mismos estudiantes que lo acosaban de forma permanente.
La presidenta Keiko Fujimori considera injusto que los críticos hayan reducido el nuevo reglamento de disciplina escolar al corte de pelo o a la prohibición del maquillaje. Aseguró que su propuesta para devolver la disciplina a las aulas es mucho más amplia: “No solamente habrá recorte de pelo, sino también el recorte de la ideología en los textos escolares”.
El autor del texto pone en duda que la ideología en los libros sea una de las principales causas del asesinato de Milan o del abuso sexual de un adolescente en el Liceo Naval. Señala que en un colegio dirigido por la Marina se esperaría disciplina garantizada y ausencia de ideología. Sin embargo, además de ese abuso, la institución acumula más de 80 denuncias en los últimos dos años.
El texto admite que los textos escolares pueden y deben revisarse. Aun así, recuerda que, según la prueba PISA 2026, un problema de fondo en la educación es que los estudiantes no entienden lo que leen.
También menciona que esta semana se consultó a la presidenta sobre la denuncia de agresión sexual grupal contra un adolescente de 15 años en el colegio Santa Rosa de Lima, en Talara, caso por el que se investiga a 10 estudiantes. Según el texto, la mandataria no respondió: habló de los incendios y derivó la pregunta al ministro de Educación, José Antonio Chang. El autor sostiene que, ante una denuncia tan grave, correspondían empatía y medidas concretas.
Entre enero y setiembre de este año se denunciaron 16.550 casos de violencia en las aulas. Para el autor, el problema no debería tratarse con un enfoque ideológico ni efectista. Entre sus causas enumera la reproducción de la violencia doméstica y del entorno, la cultura machista, los vacíos en educación sexual, las fallas institucionales, la escasez de servicios de salud mental, la sobrecarga docente, la falta de herramientas pedagógicas, las deficiencias en los protocolos y la impunidad.
El texto cita al medio Salud con Lupa, que identifica un patrón en estos casos: los colegios tienen poca capacidad para reconocer señales de violencia, atender denuncias y proteger a los estudiantes antes de que las agresiones se repitan o se agraven. Ese mismo medio advierte que la Contraloría encontró que 135 de los 190 colegios públicos supervisados en Lima Metropolitana no contaban con psicólogo. En Apurímac, la situación se repetía en 30 de las 32 instituciones inspeccionadas.
El autor reconoce que nadie espera que el gobierno resuelva un problema tan complejo en pocos meses. Sin embargo, considera necesario discutir con seriedad sus causas y no desviar el debate hacia temas ideológicos. Concluye que un buen corte de pelo no resolverá tanta brutalidad.
No solamente habrá recorte de pelo, sino también el recorte de la ideología en los textos escolares
Keiko Fujimori, presidenta de la República
Un buen corte de pelo no resolverá tanta brutalidad.
Texto de opinión publicado en El Comercio
