El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia informó este martes que detuvo en la isla de Sajalín, en el Lejano Oriente ruso, a un periodista japonés del diario Hokkaido Shimbun, a quien acusa de espionaje.
Según un comunicado del FSB recogido por la agencia Interfax, el reportero era corresponsal acreditado ante el Ministerio de Exteriores ruso en la ciudad de Yuzho-Sajalinsk. La entidad sostiene que el ciudadano japonés reunió y guardó información sobre la capacidad defensiva de Rusia por encargo de un servicio de inteligencia de Japón.
De acuerdo con el FSB, el periodista fue arrestado en el hotel donde se alojaba, en vísperas de salir del país en avión, y después fue llevado a Moscú. Durante el registro, los agentes afirmaron haber hallado documentos “para uso oficial”.
El servicio de instrucción del FSB abrió un proceso penal por espionaje, con base en el artículo 276 del Código Penal ruso. El tribunal Lefortovo de Moscú ordenó su arresto cautelar.
En una segunda nota, el FSB precisó que el reportero habría recopilado datos sobre la cantidad de movilizados y voluntarios de las islas Kuriles que participan en lo que Moscú llama “operación militar especial”. Según la versión oficial, obtuvo esa información de ciudadanos locales sabiendo que estaba clasificada, y habría reconocido ante su entorno cercano contactos con la inteligencia japonesa.
Fuentes policiales citadas por Interfax identificaron al detenido como Yuki Imai. Permanecerá en prisión preventiva hasta el 12 de diciembre.
El Ministerio de Exteriores de Rusia calificó como “lamentables” los intentos de Tokio de usar a sus corresponsales en territorio ruso para obtener información y afectar la seguridad del país. Su portavoz, María Zajárova, sostuvo que el caso no es aislado y que “ensombrecerá aún más” la relación entre ambos gobiernos.
El caso recuerda al del periodista estadounidense Evan Gershkovich, corresponsal de The Wall Street Journal, condenado en julio de 2024 a 16 años de cárcel por espionaje. Fue el primer reportero de EE.UU. acusado de ese delito desde 1986. La acusación sostuvo que recabó información secreta “por encargo de la CIA” sobre la industria militar rusa en Yekaterimburgo. Gershkovich, detenido en marzo de 2023, fue liberado en un canje en agosto de 2024.
Las relaciones entre Moscú y Tokio se deterioraron desde el inicio de la guerra en Ucrania, cuando Japón se sumó a las sanciones económicas occidentales contra el Kremlin.
La tensión creció con la primera visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a las islas Kuriles, que Japón reclama desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El 13 de agosto pasado, Putin se reunió con habitantes de Iturup, isla de unas 7.000 personas, y pidió recordar a los caídos en la operación de septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en esa guerra, librada incluso después de su fin oficial.
Japón protestó por la visita a Iturup, a la que llama Etorofu, y convocó al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev. El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, le presentó una “enérgica protesta”.
La Constitución rusa aprobada en 2020, en un referéndum controvertido, prohíbe al jefe de Estado ceder territorios a otro país. Esa norma alcanza a las Kuriles y a las cinco regiones ucranianas anexionadas en 2014 y 2022.
Como resultado de las actividades operativas se estableció que él recabó y almacenó información relacionada con la capacidad defensiva del país por encargo del servicio nacional de inteligencia (de Japón) para su empleo contra la seguridad de la Federación Rusa
Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia, en comunicado recogido por Interfax
El extranjero fue detenido en territorio de Sajalín en víspera de su partida en avión de nuestro país, tras lo que fue trasladado a Moscú
Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia
Debemos señalar que el incidente de hoy no es un caso aislado
María Zajárova, portavoz de la Cancillería rusa

