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TENNESSEE Reclusa sobrevive a dos dosis de inyección letal

Christa Pike, de 50 años, sobrevivió a dos dosis de pentobarbital en su ejecución prevista para el 30 de septiembre en Tennessee (EE.UU.). Permanece intubada y en estado crítico. El caso pone bajo escrutinio el uso de este barbitúrico en la inyección letal.

Foto: RPP

El pentobarbital, barbitúrico que Tennessee emplea en la inyección letal, quedó en el centro del debate en Estados Unidos después de la ejecución fallida de Christa Pike. La reclusa, de 50 años, recibió dos dosis del fármaco, sobrevivió y permanece hospitalizada en estado crítico.

La ejecución estaba prevista para el 30 de septiembre. Pike sigue inconsciente, intubada y conectada a un respirador en un hospital del área de Nashville, donde la tratan por los efectos de las dos dosis.

De acuerdo con registros oficiales, Pike es la primera persona que sobrevive al procedimiento bajo el protocolo actual de Tennessee, que desde 2024 utiliza solo pentobarbital. Durante años, los protocolos letales en Estados Unidos contemplaron tres fármacos.

La causa exacta del fallo aún no se determina oficialmente. Joel Zivot, anestesiólogo contratado como experto por la defensa, señaló que la sensación de ardor en el brazo que describió la reclusa sugiere que la vía intravenosa pudo salirse de la vena. En ese caso, el fármaco habría ingresado al tejido de alrededor en lugar de llegar directamente al torrente sanguíneo.

Los abogados de Pike sostienen que los problemas con el acceso intravenoso fueron determinantes y recuerdan que ya habían advertido sobre la dificultad para encontrar una vena adecuada. En un escrito presentado este viernes, insistieron en que las vías no estaban bien colocadas, que el medicamento pudo entrar total o parcialmente en el tejido y que la reclusa sufrió lesiones importantes en ambos brazos.

El Departamento de Corrección de Tennessee, en cambio, afirma que cumplió cada paso del protocolo establecido.

La defensa pidió a un tribunal que ordene al estado preservar las pruebas del procedimiento mientras se investiga lo ocurrido. Por su parte, el gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones que quedaban programadas en Tennessee para este año y dispuso una revisión independiente.

El pentobarbital deprime el sistema nervioso central hasta causar la pérdida de conciencia. En dosis elevadas, puede detener las funciones que controlan la respiración y el ritmo cardíaco. En el caso de Pike, debía administrarse directamente en la sangre por vía intravenosa.

Su uso en ejecuciones se explica por la escasez de tiopental sódico, el fármaco que durante años se empleó para inducir la inconsciencia dentro del protocolo de tres sustancias. Oklahoma recurrió al pentobarbital por primera vez en 2010, y Ohio lo adoptó en 2011 como único fármaco de su protocolo.

Desde entonces, el medicamento arrastra una larga controversia por su disponibilidad, por los proveedores que lo suministran y por las dudas sobre si garantiza una ejecución sin sufrimiento. La farmacéutica danesa Lundbeck, su fabricante, pidió que no se usara para ejecutar presos y luego restringió su distribución, lo que obligó a los estados a buscar otros proveedores.

Esa dificultad también alimenta la polémica actual: la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no ha aprobado el pentobarbital en dosis altas ni para provocar la muerte, por lo que algunos estados acuden a farmacias de formulación magistral para conseguir las sustancias.

Tennessee había suspendido sus ejecuciones en 2022 para revisar sus procedimientos y, tras esa evaluación, adoptó el protocolo de un solo fármaco.

Pike llevaba más de tres décadas en espera de su ejecución. Tenía 18 años cuando, en enero de 1995, fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, su compañera en un programa de formación laboral en Knoxville. Un jurado la declaró culpable de asesinato en primer grado y la sentenció a muerte en 1996.

Su caso pasó por múltiples recursos estatales y federales, y la ejecución se postergó varias veces. En junio de 2020, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó revisar su último recurso federal, con lo que terminó el proceso ordinario de apelaciones. El Supremo había autorizado la ejecución desde el año pasado.