Una columna de opinión publicada en El Comercio sostiene que la aprobación parcial de las facultades legislativas pedidas por el Gobierno en materia de El Niño y seguridad no debe leerse como una derrota de la postura maximalista de Juntos por el Perú, sino como un caso de obstruccionismo.
De acuerdo con el texto, solo se aprobaron 20 de las 66 facultades solicitadas. En el campo de la seguridad, quedaron fuera el fortalecimiento del sistema de inteligencia y de la DINI para que pueda hacer inteligencia operativa, y la participación temporal de las Fuerzas Armadas en la seguridad externa de los establecimientos penitenciarios.
El columnista explica que esta última medida habría permitido, por ejemplo, concesionar el control externo de los penales para impedir el ingreso de celulares y chips. Tampoco se aprobaron la ampliación de la intervención de las FF.AA. en apoyo de la PNP ni la declaración de las organizaciones criminales como terroristas, que según el texto permitiría a los militares hacer operativos a partir de información de inteligencia.
El autor considera «inaudito» que también se negara la facultad para mejorar la capacidad operativa de la Policía mediante cambios en infraestructura, equipamiento, formación, salud policial, criminalística, inteligencia, interoperabilidad y actuación conjunta.
Además, la columna precisa que no se delegó ninguna facultad en formalización, reforma del Estado para mejorar los servicios y facilitación de la inversión privada en todos los sectores, que a juicio del autor ayudaría a crecer más rápido aprovechando los altos precios de los minerales.
Para sustentar su crítica, el texto recuerda que la delegación de facultades fue instituida por la Constitución de 1979 y que, desde entonces, todos los gobiernos las solicitaron y las recibieron, salvo el gobierno transitorio de Sagasti. Añade que, la mayoría de las veces, esos gobiernos no tenían mayoría en el Congreso.
Como ejemplo, el columnista menciona que a los gobiernos de Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra, cuando Fuerza Popular tenía mayoría absoluta o relativa en el Congreso, se les concedió el 92% y el 93% de lo pedido, respectivamente, cifras que atribuye a la inteligencia artificial. Según el autor, esos pedidos se referían a temas estructurales y no a urgencias como la inseguridad.
El texto plantea que los partidos de oposición podrían buscar el fracaso del Gobierno para mejorar sus opciones en 2026, ya que, en su lectura, una gestión exitosa de Keiko Fujimori dejaría poco espacio a la izquierda en el futuro. El autor advierte que el fracaso del Gobierno implicaría el fracaso del país.
La columna también critica como una torpeza política las declaraciones de Martha Chávez y Jacques Rodrich de que el Senado aprobaría lo que Diputados rechazara, así como las palabras de la presidenta sobre la pérdida de paciencia. Según el autor, ambas sirvieron de pretexto.
El texto afirma que, hasta el miércoles, diputados de Fuerza Popular habían consensuado con Renovación Popular y con Obras un dictamen que otorgaba algo menos de 50 facultades, pero que se dio marcha atrás por orden del vocero de Obras.
Finalmente, el columnista indica que existe la esperanza de que el pleno vea ese dictamen en minoría. Plantea que se necesita una conferencia entre las comisiones de Constitución de Diputados y del Senado para definir el alcance de la atribución del Senado de «modificar» lo que llega de Diputados.
Esto es sencillamente obstruccionismo.
Autor de la columna de opinión publicada en El Comercio
El problema con eso es que el fracaso del gobierno entraña el fracaso del país.
Autor de la columna de opinión publicada en El Comercio
Eso hay que resolverlo ahora para no convertir a Diputados en un obstruccionista permanente.
Autor de la columna de opinión publicada en El Comercio


