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TENNESSEE · Condenada sobrevive a inyección letal y va al hospital

Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee (EE. UU.) por un asesinato cometido en 1995, sobrevivió a su ejecución por inyección letal el miércoles 30 de septiembre y fue llevada a un hospital de Nashville. El gobernador Bill Lee ordenó una revisión independiente y suspendió las ejecuciones por el resto del año.

Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee, Estados Unidos, sobrevivió a su ejecución por inyección letal y fue trasladada en ambulancia a un hospital de Nashville. El procedimiento, previsto para las 10:00 a. m. del miércoles 30 de septiembre, se retrasó unas ocho horas porque un tribunal federal de apelaciones lo suspendió de forma temporal.

La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó finalmente que la ejecución siguiera adelante, y Pike fue llevada a la cámara de ejecución de la Institución de Máxima Seguridad Riverbend.

De acuerdo con sus abogados, los funcionarios intentaron colocarle las vías intravenosas durante aproximadamente una hora y le habrían hecho varios intentos de punción. Tras recibir los fármacos, Pike expresó dolor y una sensación intensa en el brazo derecho, que se puso morado y presentó ampollas en los puntos de inyección, según su equipo legal.

Luego de una segunda administración del fármaco, Pike pareció perder el conocimiento, pero siguió respirando por un periodo prolongado. Su abogado Randall Spivey afirmó que estaba viva y precisó que el equipo legal aún no conocía su pronóstico.

El Centro de Información sobre la Pena de Muerte considera que Pike es la primera persona conocida que sobrevive después de que los fármacos de una ejecución ingresaran a su organismo. Su directora ejecutiva, Robin Maher, describió el hecho como un caso sin precedentes en las ejecuciones modernas.

Las fallas en inyecciones letales ya se han registrado en Estados Unidos, aunque suelen estar ligadas a la dificultad para encontrar o establecer una vía intravenosa. En este caso, los abogados de Pike sostienen que los fármacos pudieron haber entrado en los tejidos del brazo y no directamente al torrente sanguíneo.

Desde 2024, Tennessee aplica un protocolo de un solo fármaco, el pentobarbital. La defensa de Pike también cuestionó la falta de información sobre el origen de los medicamentos y había advertido antes sobre las dificultades médicas que podía generar el procedimiento.

El gobernador Bill Lee, quien esta semana había rechazado el pedido de Pike para que su condena se cambiara por cadena perpetua, calificó lo sucedido de “tragedia” y ordenó una revisión independiente. Además, suspendió las ejecuciones programadas en el estado durante el resto del año, entre ellas una prevista para diciembre.

Lee aseguró que la meta es esclarecer por completo lo ocurrido, sin importar cuánto demore la investigación. Tennessee ya había sometido antes sus procedimientos a una revisión independiente, que concluyó que el estado no cumplió algunas de sus propias normas ni realizó de forma adecuada ciertas pruebas sobre los fármacos usados.

Los abogados de Pike piden ahora conmutar su pena de muerte por cadena perpetua y sostienen que el episodio evidencia los riesgos del método. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, también cuestionó lo ocurrido y afirmó que el sufrimiento prolongado causado por intentos fallidos de ejecución constituye un trato cruel.

Pike fue condenada a muerte por el asesinato, en 1995, de Colleen Slemmer, de 19 años, compañera suya en el programa de formación profesional Knoxville Job Corps. Pike tenía entonces 18 años y fue sentenciada junto con su novio de esa época, Tadaryl Shipp, de 17.

Según la Fiscalía, ambos llevaron a Slemmer a una zona boscosa, donde fue golpeada y apuñalada. Pike reconoció su participación en el crimen. Shipp recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional por su edad.

Durante años, la defensa de Pike argumentó que el jurado no conoció adecuadamente sus antecedentes de abuso sexual ni las circunstancias de su adolescencia. También alegó que sus problemas de salud, entre ellos una afección asociada a niveles elevados de plaquetas, podían complicar la aplicación de una inyección letal.

Spivey relató que, mientras intentaban colocarle las vías, Pike se mostró amable y colaboradora, e incluso indicó a los funcionarios cómo acceder mejor a sus venas. Tras la primera dosis, siguió conversando con su consejero espiritual y con los ejecutores, a quienes expresó deseos de “amor y bondad”. Antes del procedimiento, había dicho que estaba preparada para morir.

Mientras Pike permanece hospitalizada, el caso se ha convertido en un examen de los procedimientos de Tennessee y de las controversias que rodean la aplicación de la pena capital en Estados Unidos.

Christa está viva en este momento

Randall Spivey, abogado de Christa Pike

No importa cuánto tiempo tome

Bill Lee, gobernador de Tennessee, sobre la investigación

amable, colaboradora y en paz

Randall Spivey, sobre la actitud de Pike en la cámara de ejecución