El escritor chileno Álvaro Bisama llegó este viernes al Hay Festival en Arequipa con “Oráculo”, su novela más reciente, un libro que mezcla historia, terror y cultura pop para explorar el trauma y la memoria colectiva.
La obra se organiza alrededor de una casa que sirve de puerta hacia otro mundo. Desde ese punto se enlazan relatos con cosmonautas perdidos, piratas, poetas modernistas, archivistas y ladrones del siglo XIX, ubicados en escenarios tan distintos como la Lima de 1870, el Santiago gótico de los noventa, los pantanos de Luisiana y unas playas de Iquique habitadas por zombis que combatieron en la Guerra del Pacífico.
Aunque parece una colección de cuentos sueltos, el libro funciona como novela porque sus historias comparten una misma estructura, con personajes y situaciones que se repiten y se pasan la posta.
En entrevista con El Comercio, Bisama explicó que le interesa lo que ha quedado obsoleto, la memoria como algo roto y la literatura entendida como un conjunto de preguntas antes que de respuestas. Dijo que “Oráculo” nació de su intento de perseguir imágenes de las que no podía librarse.
Sobre el papel de los mapas en la novela, el autor señaló que en el siglo XIX la cartografía naturalista era la última forma de conocer el mundo, algo que hoy desapareció con la mirada de los satélites. Para él, la novela es un mapa imposible, hecho de maravillas, monstruos e historias.
Bisama contó que muchas de sus ficciones son relatos dentro de otros relatos. En este libro, ese marco lo da Giordano, un personaje que es a la vez archivista, delincuente y profesor. Añadió que quiere pensar la obra como un homenaje a las novelas de aventuras, de terror y policiales.
Respecto a la Lima de 1870, poco antes de la Guerra del Pacífico, el escritor indicó que incluyó a Ricardo Palma porque trabajó con una de las tradiciones peruanas sobre Santiago el Volador, personaje que Ribeyro retomó en su obra teatral “Santiago el Pajarero”. También mencionó el tren entre Lima y Chorrillos y la biblioteca que guardaba los papeles de San Martín, que luego fue saqueada.
Sobre los soldados de la Guerra del Pacífico que aparecen en Iquique, explicó que debían ser frágiles, despojados incluso de su propio recuerdo, y que buscaba mostrar la melancolía de esos combatientes olvidados frente a la energía de unos jóvenes mochileros a la deriva.
Consultado sobre si los fantasmas de la historia regresan como mitos urbanos, respondió que sí. Según Bisama, la ficción sirve para entender el trauma y el paso del tiempo en las ciudades, los cuerpos y la memoria, aunque no da soluciones.
El primer relato transcurre en el barrio santiaguino de La Chimba, que el autor describió como un lugar de casonas convertidas en discotecas clandestinas y escenario de “El obsceno pájaro de la noche”, de José Donoso. Más que lo gótico, dijo, pensaba en el new wave, el nuevo pop chileno y la escena del rock de hace 30 años.
Finalmente, sobre la conexión de su obra con los lectores jóvenes, Bisama afirmó que con “Oráculo” buscó provocar un trance envolvente, con monstruos que aluden a los miedos actuales.
La novela es un mapa imposible, un mapa de maravillas y monstruos, una cartografía hecha de historias.
Álvaro Bisama, escritor chileno
No hay mapas de lo invisible, no hay un GPS del horror ni de lo fantástico. No existe la cartografía de una casa encantada.
Álvaro Bisama, escritor chileno
Ocupamos la ficción para poder entender el trauma, para poder comprender qué significa el paso del tiempo respecto a las ciudades, los cuerpos, la memoria.
Álvaro Bisama, escritor chileno
Yo creo que lo que escribo son pesadillas.
Álvaro Bisama, escritor chileno
