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PUNO Lago, islas y cañones te esperan en noviembre

Puno concentra en noviembre un amplio programa de actividades celebratorias que invitan a recorrer la Ciudad Lacustre y otras provincias de la región. Su oferta incluye templos, museos, islas del lago Titicaca, el cañón de Tinajani y el portal Aramu Muru, según una nota de la agencia Andina.

Puno puede visitarse en cualquier época del año, pero en noviembre se convierte en el centro de un amplio programa de actividades celebratorias. Esa agenda es una buena razón para viajar a la Ciudad Lacustre y a otras provincias de este departamento del sur del país, que reúne atractivos históricos, naturales y culturales.

En la ciudad, uno de los templos guarda la imagen de la Virgen de la Candelaria, patrona de Puno, cuya fiesta se celebra el 2 de febrero. Allí se conservan más de 100 mantos bordados, de distintos diseños, materiales y colores, que los devotos le han regalado a la Virgen.

A una cuadra de la Plaza de Armas, en la esquina de los jirones Deustua y Conde de Lemos, está el balcón más antiguo de la región, reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación. En esa casa se hospedó el virrey Conde de Lemos.

También a una cuadra de la plaza, en el Jr. Conde de Lemos 289, funciona un museo con objetos de las épocas preinca, inca, colonial y republicana, además de piezas de oro del tesoro de Sillustani.

En la segunda cuadra del Jr. Independencia, a seis cuadras de la plaza, se levanta un monumento que los puneños construyeron bajo la dirección del general Alejandro Deustua. Recuerda a los peruanos que pelearon en las batallas de Junín y Ayacucho, que sellaron la independencia en 1824.

A cuatro cuadras de la Plaza de Armas hay un mirador natural con vista a la ciudad y al lago Titicaca. En su cima se ubica el monumento al inca Manco Cápac, fundador del imperio incaico.

En la Av. El Sol 725, un museo repasa la historia marítima del lago Titicaca desde la época inca hasta hoy. En el puerto del lago, en tanto, se encuentra una nave de hierro construida en Gran Bretaña en la década de 1860, que fue llevada desde la costa del Pacífico hasta el altiplano en 2766 piezas.

Otro espacio exhibe piezas hechas de totora, la fibra vegetal que crece alrededor del lago. Tiene un taller donde los turistas pueden participar en la selección de la totora y aprender técnicas de tejido.

Con esa misma fibra están construidas las islas flotantes ubicadas a seis kilómetros de la ciudad, cuya población vive de la pesca y la artesanía. Son uno de los principales íconos turísticos del Titicaca y reciben a miles de visitantes al año, que practican turismo vivencial junto a las familias locales.

La isla Taquile, en el distrito de Amantaní, está a 3960 metros de altitud y es considerada una de las islas lacustres más bellas del mundo. Mide como máximo 5,72 kilómetros de largo y 1,5 kilómetros de ancho, y su nombre significa 'Tierra sagrada'. Sus más de 2000 habitantes destacan por un arte textil de diseños complejos que refleja su legado ancestral.

En Taquile los visitantes pueden alojarse en casas de familia y conocer la vida comunitaria. La isla tiene proyectos turísticos que buscan preservar la cultura y el ambiente, y generar ingresos para la población. Para llegar, hay que embarcarse en la bahía de Puno, en lanchas que salen entre las 7:00 a. m. y las 9:00 a. m., y tomar precauciones por la altura.

La isla también tiene una playa considerada la más alta del mundo, con una pequeña bahía de arena y temperaturas que van de 11 °C en invierno a 15 °C en verano. Desde allí se aprecian vistas del lago y las montañas.

Otra isla del lago, dividida en diez comunidades y con unos 9 kilómetros cuadrados, vive de la agricultura, los tejidos y el tallado en piedra. Sus pobladores cultivan papa, maíz, oca, quinua, habas y arvejas. Tiene dos miradores, restos prehispánicos y los centros ceremoniales de Pachatata y Pachamama, además de casas rurales para hospedarse.

Fuera de la provincia de Puno, el cañón de Tinajani se ubica a 14 kilómetros al sur de Ayaviri, capital de la provincia de Melgar, en el centro poblado de Pacobamba Bajo, a 3960 metros sobre el nivel del mar. Abarca 250 hectáreas y sus capas sedimentarias rojizas de areniscas, limoarcillitas y arcillitas datan del Mioceno, entre 5 y 23 millones de años atrás.

Tinajani fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2003 y, en 2018, Paisaje Cultural y Área de Conservación de Recursos Naturales por una ordenanza del Gobierno Regional de Puno. El portal Condé Nast Traveler lo eligió como uno de los mejores destinos para visitar en Sudamérica en 2026 y lo describió como un 'valle espiritual' que hasta hace poco solo conocían los viajeros más aventureros.

En el distrito de Ilave, capital de la provincia de El Collao, cerca del lago y a hora y media por carretera desde Puno, está el Aramu Muru, también llamado Portal del Diablo o Hayumarca. Es una gran pared de arenisca con una especie de puerta tallada de ocho ángulos y dos depresiones laterales a modo de columnas invertidas. Según historiadores, es de origen preínca por su tallado rústico e irregular.

Según la leyenda, en el siglo XVI un sacerdote inca llamado Aramu Muru huyó de los conquistadores con una sacerdotisa y llegó al portal con el disco solar, que habría usado como una llave para atravesar el muro y desaparecer. Hoy muchos visitantes realizan un ritual frente a la piedra y dejan ofrendas como agua, dulces, vino u hojas de coca. Algunos estudios citados en la nota plantean que el campo electromagnético del lugar es inestable. Para llegar se camina unos 30 minutos por un bosque con formaciones rocosas, apto para el trekking.

En Chucuito se encuentra el templo de Santo Domingo, el más antiguo de la región, construido en 1581 en estilo renacentista, y el templo de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la ciudad, frente a una plaza que conserva sus pisos originales de ladrillo.

Lampa, conocida como la 'Ciudad Rosada' por el color de sus edificaciones, ofrece casonas en sillar labrado y piedras de Amantaní, bosques de queñua, puyas de Raimondi y criaderos de chinchillas. Su templo de Santiago Apóstol, levantado entre 1675 y 1685, es un ejemplo destacado de la arquitectura virreinal y alberga una réplica de La Piedad de Miguel Ángel.

Llegar hasta aquí es parte del encanto. El camino recorre pueblos de adobe que parecen detenidos en el tiempo y rebaños de llamas y ovejas que acompañan el viaje. Cada curva del camino te recuerda que estás en los Andes más auténticos, donde la vida se mueve al ritmo de la tierra y el viento. Este no es solo un paisaje, es un ‘valle espiritual’ con formaciones rocosas ancestrales que te dejarán sin aliento. Un lugar que te invita a viajar despacio, respetando la tierra y aprendiendo de las comunidades andinas

Condé Nast Traveler, sobre el cañón de Tinajani