Israel quedó al borde de un bloqueo político. Las elecciones no dieron una mayoría clara ni al bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu ni a la oposición que lidera Gadi Eisenkot, y ninguno de los dos tendría escaños suficientes para gobernar por su cuenta.
Con el 92% de los votos contados, el bloque de Netanyahu obtiene 53 escaños y la coalición opositora de Eisenkot, 48. Los partidos árabes alcanzarían 19 bancas, un récord. El Parlamento israelí tiene 120 escaños, por lo que hacen falta al menos 61 para formar gobierno.
El resultado final se conocería posiblemente el jueves, cuando concluya el conteo de entre 430.000 y 480.000 votos de “doble sobre”. Estos provienen en su mayoría de soldados, pero también de enfermos, diplomáticos y personas que votaron fuera de su centro de sufragio asignado.
Para sumar la mayoría, Netanyahu necesitaría atraer a algún partido rival. Sin embargo, sus principales adversarios, Naftali Bennett, Avigdor Liberman y el propio Eisenkot, se han negado a apoyarlo y sostienen que llegó la hora de sacarlo del poder.
El periodista y analista internacional Carlos Novoa considera que el resultado no liquida a Netanyahu y que aún tiene margen para intentar armar una mayoría, aunque prevé negociaciones complejas. Según Novoa, el futuro del primer ministro dependerá en buena parte de los partidos de derecha, extrema derecha y religiosos que acepten unirse a su bloque.
Novoa también interpreta los comicios como una muestra del desgaste de Netanyahu tras los ataques de Hamás del 7 de octubre y la guerra en Gaza, aunque opina que eso no implica su salida del mapa político israelí.
Otro escenario lo planteó Ben Sales, analista de Times of Israel: el presidente Isaac Herzog podría impulsar un acuerdo entre el Likud de Netanyahu y Yashar!, el partido de Eisenkot. Según Sales, ambos tendrían que ceder mucho: Eisenkot pactaría con el líder al que prometió desplazar y Netanyahu tendría que compartir el cargo o dejarlo en favor de su rival. Aun así, juntos sumarían apenas 47 escaños y necesitarían a otros socios.
La oposición también podría buscar la mayoría con el apoyo de las formaciones árabes, que controlarán cerca del 15% de la Knéset. Pero Bennett y Liberman han prometido no formar parte de un gobierno que dependa de esos partidos. Además, una coalición parecida fracasó en 2022 tras alrededor de un año en el poder.
El miércoles, Yussef Jabareen, dirigente de la Lista Conjunta y uno de los principales opositores árabes israelíes, dijo a la agencia AFP que está dispuesto a apoyar un gobierno que saque a Netanyahu del poder, aunque sin integrarlo.
Novoa sostiene que los partidos árabes podrían ser decisivos, lo que plantea un dilema para la oposición. Recuerda que estas agrupaciones han participado antes en acuerdos parlamentarios y que el mismo Netanyahu exploró acercamientos con ellas. No obstante, considera que el clima posterior a los ataques del 7 de octubre hace difícil que otras fuerzas acepten abiertamente su respaldo.
Times of Israel menciona además una opción que califica de especulativa y riesgosa en lo militar y lo político: que Netanyahu use una eventual reanudación de la guerra contra Irán para reclamar una coalición de emergencia bajo su liderazgo. Novoa no descarta que una nueva escalada con Irán cambie el panorama y refuerce los argumentos a favor de un gobierno de unidad nacional, aunque advierte que la región es muy cambiante y que no se sabe cómo reaccionaría la oposición.
Según las reglas israelíes, una vez publicados los resultados oficiales, Herzog tendrá hasta siete días para designar a quien intentará formar gobierno. Ese candidato contará con 28 días para negociar, prorrogables hasta por dos semanas. Si no lo logra, el presidente puede encargar la tarea a un segundo candidato, con 28 días sin prórroga.
Si este también fracasa, los diputados tendrán 21 días para que 61 de ellos propongan un candidato, que dispondrá de otros 14 días para ser investido. De no conseguirlo, la Knéset se disolverá y se convocarán nuevas elecciones, lo que podría alargar el bloqueo durante meses.
Novoa no descarta que Netanyahu apueste por el fracaso de las negociaciones para seguir en el cargo durante un nuevo proceso electoral. A su juicio, la postura y las condiciones de los dirigentes árabes serán claves para saber si la oposición logra construir una alternativa.
Netanyahu la tiene difícil, pero es un animal político. Ya ha podido resucitar antes, así que yo no lo descartaría
Carlos Novoa, periodista y analista internacional
Cualquier fuerza tendría que negociar con ellos
Carlos Novoa, sobre los partidos árabes
En cualquiera de las formas le va a favorecer a Netanyahu. En un gobierno de unidad nacional, él es el único que aparece como con todas las credenciales para defender la seguridad de Israel
Carlos Novoa, sobre una eventual escalada con Irán
