Siete petroleros resultaron dañados o se incendiaron durante la noche en el estrecho de Ormuz luego de ser alcanzados por Irán o de chocar con minas navales, según afirmó Teherán el jueves. La cifra es muy alta y llega en un ambiente de tensión por el temor a que se reanude la guerra total.
La información fue difundida por la televisora estatal iraní, que citó a la fuerza naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria. La agencia AP no pudo confirmar los ataques de forma independiente y el reporte no mencionó víctimas. La Guardia Revolucionaria volvió a amenazar con atacar bases militares estadounidenses en la región si Washington sigue ayudando a guiar a los buques mercantes por el estrecho.
Irán insiste en que controla esa vía marítima, un punto clave de presión en cualquier diálogo con Estados Unidos sobre la guerra, que empezó con ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
El temor a una nueva escalada crece a pocos días de las reñidas elecciones en Israel, en las que el primer ministro Benjamin Netanyahu podría perder el poder, y ante las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos del próximo mes, donde los altos precios vinculados a la guerra han generado malestar entre los votantes.
Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel y exespecialista en Irán en los servicios militares y de inteligencia israelíes, dijo a AP que Netanyahu quiere atacar a Irán. Según su opinión, Israel se apresura hacia otra ronda de enfrentamientos sin renovar su estrategia, y un ataque está casi garantizado si Netanyahu gana con claridad las elecciones del 27 de octubre. Añadió que los principales candidatos opositores probablemente se enfocarán primero en asuntos internos, pero consideró que la región avanza hacia “otra escalada cinética”.
De acuerdo con la agencia militar británica Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO), octubre es el mes con más ataques reportados contra el transporte comercial desde marzo, en las primeras semanas de la guerra. El organismo no registró los ataques más recientes, pero advirtió que algunos transportistas se muestran reacios a reportar incidentes.
Pese a ello, los petroleros siguen transportando combustible por Ormuz bajo protección militar estadounidense, según datos de transporte marítimo y de la firma Lloyd's List Intelligence. Los operadores cruzan de noche, con sus sistemas de localización y teléfonos móviles apagados, por un carril protegido por Estados Unidos cerca de la costa de Omán. Luego pasan el crudo a otros petroleros que esperan en el golfo de Omán para llevarlo a clientes en Asia.
En un seminario web realizado el jueves, Lloyd's señaló que esos operadores muestran pocas señales de retirarse, aunque en octubre se registraron 28 disparos contra barcos, la cifra más alta desde el inicio del conflicto.
Este “traslado oscuro”, supervisado por el Comando Central de Estados Unidos, ha permitido mantener los envíos de petróleo del Golfo en niveles cercanos a los previos a la guerra, pero con un alto costo en tiempo, dinero y vidas de marineros. Las tarifas spot de fletamento se han disparado a cientos de miles de dólares diarios y las transferencias de barco a barco pueden demorar varios días. Según expertos, los productores han hallado maneras de mantener el flujo de crudo, aunque a un costo creciente.
El portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, sostuvo que ningún barco mercante debe ser atacado y pidió diplomacia entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho. Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araghchi, afirmó el miércoles que Teherán mantiene una cauta apertura al diálogo, pero que está listo para defenderse.
Irán ha advertido que aprendió lecciones militares importantes de la guerra y, en los últimos días, ha indicado que podría ampliar sus objetivos a infraestructura como cables submarinos y centros de datos. Estados Unidos, en tanto, envía más recursos a la zona, entre ellos un tercer portaaviones y miles de soldados, que se suman a su mayor despliegue de buques de guerra y aeronaves en Oriente Medio en décadas.
Mediadores intentan que Washington y Teherán vuelvan a conversaciones formales. Irán promueve su propuesta más reciente, que pondría fin a la guerra y abriría por completo el estrecho en una semana si Estados Unidos cumple varias condiciones, entre ellas terminar el bloqueo a los puertos iraníes. Esos términos reflejan el acuerdo firmado en junio que se desmoronó a los pocos días. El presidente Donald Trump rechazó la propuesta, aunque ambas partes reconocen que siguen las conversaciones indirectas.
Una reanudación de la guerra total volvería a poner en riesgo a civiles en toda la región y complicaría las entregas de petróleo, gas natural y productos como fertilizantes, lo que probablemente provocaría otra subida de precios.
El jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, admitió esta semana que su país sufrirá con un bloqueo estadounidense prolongado, pero sostuvo que el dolor económico no equivale a un colapso estratégico, según la agencia estatal IRNA.
El conflicto se ha ampliado con el aumento de los combates entre los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, y Arabia Saudí, que apoya a una coalición junto al gobierno yemení reconocido internacionalmente. Los ataques mortales de los hutíes contra aeropuertos y otras instalaciones saudíes han presionado a ese aliado de Estados Unidos, que ha buscado ayuda militar. La escalada también amenaza el estrecho de Bab el-Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo.
El presidente de la petrolera saudí Aramco, Amin Nasser, dijo a la televisora Al Arabiya Business que el volumen de crudo que pasa por el oleoducto Este-Oeste, que evita Ormuz, se ha triplicado: su capacidad subió de dos millones a siete millones de barriles diarios. Agregó que la empresa usa drones para evaluar daños en el oleoducto y apoyar en la extinción de incendios.
Netanyahu quiere atacar a Irán, eso ni siquiera está en duda
Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel
Por el bien de la gente de la región y del mundo en general, necesitamos ver que esa vía marítima se reabra, y necesitamos ver que las tensiones bajen
Stephane Dujarric, portavoz de la ONU