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EL NIÑO Pone en riesgo el agua de casi 7 millones de personas

Casi siete millones de habitantes podrían ver afectado su acceso al agua potable por el fenómeno El Niño, que traería lluvias intensas y sequía desde este mes hasta marzo del 2027. Según un exministro de Vivienda, Lima incluso podría sufrir un desabastecimiento mayor que en 2017.

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Imagen referencial · Foto: Michael Burridge / Wordpress

El fenómeno El Niño (FEN) amenaza el suministro de agua potable de casi siete millones de personas en el Perú. Las condiciones extremas previstas desde este mes hasta marzo del 2027, con lluvias intensas en una parte del país y sequía en otra, ponen en peligro a la población, las viviendas, la infraestructura pública y las actividades productivas, según diversos reportes y proyecciones oficiales.

La cifra surge de un cruce de información de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) con datos del último censo nacional, realizado por el diario Gestión. El riesgo sobre el acceso al agua sería tanto directo como indirecto.

Para el próximo verano, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) pronostica lluvias por encima de los promedios históricos en la costa norte y centro y en la sierra noroccidental. En la costa sur y la sierra centro occidental, las lluvias estarían entre normales y superiores a lo normal.

En cambio, en la sierra centro oriental y la sierra sur occidental se esperan precipitaciones entre normales e inferiores a lo normal. En la sierra sur oriental predominarían lluvias por debajo de lo normal.

Ante este panorama, el Gobierno emitió la semana pasada el Decreto Supremo 140-2026-PCM, que declara en estado de emergencia distritos de 17 departamentos por peligro inminente de déficit hídrico para el periodo 2026-2027. La medida responde a la caída progresiva de los caudales de los ríos y de los volúmenes almacenados en los embalses.

Esa norma se suma al DS 116-2026-PCM, emitido en agosto, que por el mismo motivo declaró en emergencia a 15 departamentos durante 60 días calendario.

De los 18 reservorios cuyo volumen vigila el Senamhi, ocho estaban por debajo del 50 % de su capacidad hasta el viernes. Entre ellos figuran San Lorenzo, en Piura (36,5 %); Tinajones, en Lambayeque (20,99 %); Viconga, en Lima (10,53 %), y el Lago Junín (37,81 %).

En Arequipa, el Dique Los Españoles estaba al 15,4 % y El Frayle al 37,88 %. En Cusco, el reservorio El Pañe registraba 36,24 %, y en Tacna, la presa de Paucarani, 40 %. El Sistema de Lagunas de las alturas de Lima, que abastece a Sedapal, se encontraba al 69,48 %.

El Sistema de Monitoreo y Pronóstico de Sequías Hidrológicas (Oasis) del Senamhi advirtió que, entre noviembre y enero, el déficit de caudales podría colocar a varias Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS) en riesgo «medio» y «alto» de afectación.

Los meses más críticos serían diciembre, con 24 EPS en riesgo «medio» y nueve en riesgo «alto», y enero del 2027, con 19 EPS en nivel «medio» y seis en nivel «alto».

La Sunass identificó 22 EPS que operan en los distritos declarados en emergencia por los decretos 140-2026-PCM y 116-2026-PCM.

En julio, la Sunass ya había autorizado a 32 EPS a usar de forma excepcional más de S/ 1322 millones de sus fondos de inversiones y reservas en acciones preventivas para proteger la continuidad del servicio ante peligros como las lluvias del FEN 2026-2027. Entre ellas están Sedapal y las empresas de Cañete, Ayacucho, Barranca, Chimbote, Huánuco, Huancavelica, Huaral, Moquegua, Huancayo, Pasco, Abancay, Piura, Cajamarca y Pisco, entre otras localidades.

Para ello, el regulador modificó el Reglamento General de Tarifas de los Servicios de Saneamiento. Con esos recursos, las empresas podrán construir o reforzar defensas de sus sistemas de agua frente a huaicos o inundaciones, retirar sedimentos de las captaciones o adquirir equipos para reparar redes y atender emergencias, entre otras tareas.

Como en el país existen 50 EPS, los datos del Senamhi y la Sunass indican que la mayoría de estas empresas públicas podría ver afectadas sus operaciones por huaicos, inundaciones o sequía.

Según el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), el departamento de Lima concentra la mayor cantidad de puntos críticos vulnerables a huaicos o deslizamientos: 362, sobre todo a lo largo de la Carretera Central. De ellos, 53 se ubican en la cuenca del río Rímac, entre el límite con Junín y Vitarte.

Mary Mollo, especialista en gestión de riesgos de desastres de ESAN, señaló que solo en Chosica hay 21 quebradas que podrían activarse con las lluvias. Si ocurren deslizamientos, estos podrían llegar al cauce del Rímac y afectar el tratamiento del agua, su calidad y la disponibilidad hídrica para la capital.

Francisco Dumler, exministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento y expresidente de Sedapal, sostuvo que la infraestructura de tratamiento de agua de La Atarjea no ha cambiado desde el FEN del 2017, que afectó la provisión de agua en Lima.

Dumler recordó que en 2017, con un FEN de magnitud «moderada», el caudal del Rímac, normalmente de 45 m3/s, superó los 115 m3/s. Los sucesivos huaicos enturbiaron el agua, impidieron su procesamiento y obligaron a La Atarjea a cerrar sus compuertas y cortar el suministro hasta por seis días.

Al no haberse mejorado esa infraestructura, el exministro no descartó que, ante huaicos en un escenario de FEN «extraordinario», la capital pueda sufrir un desabastecimiento incluso más prolongado que el del 2017.

Dumler, también profesor de Centrum PUCP, explicó que La Atarjea puede procesar 17 m3/s, pero necesitaría al menos 25 m3/s para garantizar el abastecimiento actual y hacer frente a fenómenos naturales. Por el crecimiento de la demanda, al 2030 tendría que procesar 30 m3/s y al 2035, como mínimo, 35 m3/s. A su juicio, Sedapal debe planificar su crecimiento, algo que no ocurre por los constantes cambios en su directorio.