La relación entre Washington y Kiev atraviesa un nuevo momento de tensión. El acuerdo de Donald Trump con Vladimir Putin para reanudar las exportaciones de diésel ruso, las críticas de Volodymyr Zelensky al Gobierno estadounidense y las restricciones reportadas en la red satelital vinculada a Elon Musk ponen en duda el respaldo de Estados Unidos a Ucrania.
El magnate tecnológico se puso del lado del mandatario estadounidense y pidió la renuncia del presidente ucraniano. En paralelo, Kiev retomó sus ataques contra instalaciones energéticas rusas.
El jueves, luego de tres días sin ofensivas contra la infraestructura energética de Rusia, Ucrania atacó una refinería en la región de Riazán, ubicada a unos 200 kilómetros de Moscú. El Ministerio de Defensa ruso sostuvo que sus sistemas antiaéreos derribaron cuatro misiles de crucero Flamingo y 69 drones de ala fija. Zelensky anunció al diario Financial Times que levantaba la prohibición de atacar refinerías rusas.
La llamada tregua energética nació tras varios días de presión de Trump sobre Zelensky para que Ucrania dejara de golpear las refinerías rusas, a las que Washington atribuía parte del alza del diésel.
La secuencia empezó el viernes, cuando Trump informó que conversó con Putin y que decidió suavizar las sanciones a Rusia a cambio de que Moscú abastezca de diésel a los mercados globales para bajar los precios. Ese mismo día, Zelensky cuestionó públicamente el pacto y lo calificó de injusto y deshonesto.
Al día siguiente, Trump pidió que Ucrania tenga un nuevo presidente y celebre elecciones. Criticó a Zelensky por los ataques a las refinerías y afirmó que Kiev necesitaba un líder dispuesto a negociar el fin de la guerra.
El domingo, Trump anunció por sorpresa que Rusia y Ucrania habían acordado suspender de inmediato los ataques contra sus infraestructuras energéticas. Zelensky dijo que no conocía el acuerdo y que Kiev lo respetaría si Moscú también lo hacía. El Kremlin no confirmó haber aceptado el pacto.
El miércoles, Zelensky denunció problemas con el sistema satelital Starlink y con el intercambio de inteligencia en medio de los ataques rusos. También confirmó restricciones de velocidad en terminales vinculados a Starshield, el sistema satelital de uso militar y gubernamental controlado por Washington, que podían dificultar las operaciones de drones ucranianos para interceptar aparatos rusos.
En declaraciones al periodista británico Piers Morgan, Zelensky advirtió que habrá muertos si continúan los ataques y Starlink no funciona, y pidió que se restablezca el servicio. Además, lamentó que Trump haya elegido un bando distinto al de Ucrania.
Musk respondió que las restricciones de Starshield dependen del Gobierno estadounidense y, en última instancia, del presidente Trump. Al día siguiente, el jueves, pidió la renuncia de Zelensky en línea con Trump y afirmó que, sin esa salida, “continúa la masacre”.
Un reporte del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señala que Estados Unidos habría limitado la velocidad de las terminales conectadas a Starshield en Ucrania. Dos funcionarios y asesores ucranianos citados por el instituto indicaron que el sistema restringió a 160 km/h la velocidad de los vehículos aéreos conectados.
Starshield es desarrollado y fabricado por SpaceX, la empresa de Musk, pero sus sistemas e infraestructura pertenecen y están bajo control del Gobierno y el Ejército de Estados Unidos. Según el ISW, ese límite reduce la eficacia de la defensa aérea ucraniana frente a los drones rusos más veloces, como los Geran y otros de ala fija.
El instituto advierte un segundo efecto: la afectación de la campaña ucraniana de ataques de alcance intermedio, que apunta a debilitar las líneas de abastecimiento rusas antes de operaciones terrestres, principalmente contra blancos militares y logísticos en el frente y en territorios ocupados.
Para el periodista y analista internacional Carlos Novoa, consultado por El Comercio, la presión de Trump sobre Ucrania y su acercamiento a Rusia responden a una reconfiguración de los intereses de Washington, cada vez más ligada a las necesidades políticas y económicas internas de la Casa Blanca. A su juicio, el precio internacional del petróleo y las elecciones de medio término en Estados Unidos explican esas decisiones.
Novoa sostiene que Trump mantiene un tono menos confrontacional con Rusia y China que con otros países, lo que, según él, refleja dónde Washington quiere concentrar sus esfuerzos. Considera que pactar con Putin mientras se cuestiona a Zelensky supone un cambio significativo en el trato que Estados Unidos ha dado a Kiev desde la invasión rusa a gran escala de 2022.
El analista también vincula las restricciones satelitales con una estrategia para que Zelensky acepte las condiciones de Trump para terminar la guerra, y plantea que el objetivo podría ser un cambio de liderazgo en Ucrania. Advierte que reducir el apoyo militar y de inteligencia de Estados Unidos y otros países de la OTAN afectaría directamente la capacidad ucraniana de resistir, pues esa asistencia ha contribuido a que la guerra se prolongue más de lo que Moscú preveía.
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia, enmarca las restricciones en un “juego geopolítico” entre Washington, Kiev y Moscú. Coincide en que pueden mermar las capacidades militares ucranianas en un momento en que los drones son protagonistas en el campo de batalla, y advierte que la dependencia tecnológica de Ucrania es una vulnerabilidad estratégica.
Gómez de la Torre considera que las restricciones podrían relacionarse con la presión de Trump sobre Zelensky para poner fin a la guerra y recuerda la buena relación entre el republicano y Putin. Interpreta esa dinámica desde el realismo político, en el que los Estados priorizan sus intereses y relaciones de poder, y describe la política exterior de Trump como impredecible.
Habrá muertos, por supuesto, si continúan los ataques y Starlink no funciona. Espero sinceramente que se trate de un error, quizás de un problema técnico importante. No lo sé, pero pedimos que se restablezca el servicio
Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, al periodista Piers Morgan
Duele ver que el presidente Trump elija un bando que no es el nuestro
Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania
Trump utiliza la política exterior en beneficio de su política interior, de su política doméstica
Carlos Novoa, periodista y analista internacional
Aliarse con Rusia significa rechazar a Ucrania
Carlos Novoa, periodista y analista internacional
Frenar ese apoyo eso es prácticamente sentenciar a Ucrania a que pierda la guerra, y creo que por ahí va la presión de Estados Unidos
Carlos Novoa, periodista y analista internacional
Toda dependencia en determinados sectores estratégicos se convierte en una vulnerabilidad. Ese es el gran problema de estos sistemas de defensa. Y lo que pasa ahora se presta a conjeturas geopolíticas
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia
Está claro que la política exterior de Trump es impredecible, da estos giros inesperados, sus cambios de alianzas se dan según las coyunturas
Andrés Gómez de la Torre, especialista en defensa e inteligencia