Recibir un aumento de sueldo no significa perder automáticamente los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) de Estados Unidos. El monto de la ayuda alimentaria puede disminuir, pero el cálculo no depende únicamente del salario.
Muchos beneficiarios que obtuvieron hace poco una mejora salarial tienen dudas sobre cómo afectará ese cambio a su asistencia mensual y sobre cuándo deben reportar el nuevo ingreso.
Para determinar el beneficio, SNAP toma en cuenta el tamaño del hogar y ciertas deducciones, entre ellas los gastos de vivienda, servicios, cuidado de dependientes y costos médicos permitidos.
El proceso parte de los ingresos del hogar. En el caso de los ingresos por trabajo, suele excluirse el 20% antes de aplicar otras deducciones. Luego pueden descontarse gastos autorizados, como una deducción estándar, el cuidado necesario para trabajar o estudiar, ciertos gastos médicos de personas de 60 años o más o con discapacidad, y parte de los costos elevados de vivienda y servicios.
Perder la ayuda es posible si el ingreso computable del hogar supera los límites que correspondan en cada estado, pero no sucede de forma automática por un aumento. Por lo general, el monto baja de manera gradual, porque SNAP calcula que el hogar debe destinar el 30% de su ingreso neto a alimentos y cubre parte de la diferencia.
Los límites no son iguales en todos los estados. Dependen del tamaño del hogar, los ingresos brutos y netos, los recursos disponibles y las reglas estatales. Según USA.gob en español, el gobierno federal fija topes base, pero varios estados aplican criterios más amplios. Para el año fiscal 2027, vigente desde el 1 de octubre de 2026, rigen límites mensuales de ingreso bruto para los 48 estados contiguos y Washington, D.C.
Tampoco existe un plazo único para reportar el cambio. De acuerdo con el Code of Federal Regulations, depende de si el caso está bajo reporte simplificado o reporte de cambios, y de las normas de cada estado. Se recomienda revisar la carta de aprobación, el aviso de recertificación o consultar a la agencia estatal.
Si el hogar usa reporte simplificado y el ingreso bruto supera el límite en octubre, habitualmente debe informarlo antes del 10 de noviembre. En Nueva York, según el sitio web de la ciudad, la obligación se activa cuando el ingreso mensual bruto excede el 130% del nivel federal de pobreza, y el reporte vence 10 días después de terminar el mes en que se superó ese tope.
Ante la duda, se aconseja comunicar el aumento cuanto antes por el portal oficial estatal, teléfono, correo o en persona, y guardar la constancia. Así se reduce el riesgo de recibir pagos excesivos que luego haya que devolver.
Si los ingresos vuelven a bajar, el beneficiario podría recibir más SNAP una vez que la agencia estatal revise y actualice su caso. La web de la Ciudad de Nueva York indica que, aunque en muchos estados no siempre es obligatorio reportar de inmediato una reducción, hacerlo de forma voluntaria y con pruebas puede elevar el beneficio mensual.
Como una baja de ingresos puede favorecer al hogar, conviene notificarla apenas ocurra, pues esperar al informe periódico o a la recertificación podría retrasar el ajuste. Si el caso se cerró porque los ingresos subieron, se puede pedir una nueva evaluación o presentar otra solicitud cuando bajen y se vuelvan a cumplir los requisitos.