Sporting Cristal recuperó la sonrisa. Con Roberto Mosquera en el banco, el cuadro rimense encadenó cuatro victorias consecutivas por primera vez en el año y se colocó en la cima del Torneo Clausura, un presente que alimenta su ilusión de pelear el título nacional.
El equipo celeste suma 22 puntos y es líder gracias a una mejor diferencia de goles. En la tabla acumulada ocupa el noveno lugar con 41 unidades, apenas 2 por debajo del octavo puesto, que otorga un cupo a un torneo internacional el próximo año.
El escenario contrasta con el inicio de la temporada, cuando Cristal estuvo cerca de la zona de descenso en la Liga 1. En el plano internacional, terminó tercero en la fase de grupos de la Copa Libertadores y disputó los playoffs de la Copa Sudamericana, pero en el torneo local la situación era preocupante.
El año arrancó con Paulo Autuori en el cargo, siguió un interinato de Iván Bulos y luego llegó Zé Ricardo. Finalmente, el club apostó por Mosquera, un hombre de la casa, que volvió con el objetivo de "devolverle la identidad al club".
Los primeros pasos del técnico de 70 años tampoco fueron sencillos. Cristal quedó eliminado de la Copa Sudamericana, mostró irregularidad en el campeonato, no lograba ganar fuera de Lima y cayó ante Sport Boys, algo que no le ocurría desde hacía 19 años.
A esa derrota se sumó la agresión de un falso hincha contra el exfutbolista Julio César Uribe, leyenda del club. Esa seguidilla de golpes, sin embargo, marcó un punto de quiebre y los resultados comenzaron a cambiar.
La racha empezó con un 5-0 ante Los Chankas, siguió con un 2-1 de visita ante CD Moquegua y un 3-1 frente a Atlético Grau, y se completó con un 1-0 sobre UTC en Cajamarca, el primer triunfo celeste del año en una ciudad de altura. Tras la fecha 11, Mosquera fue reconocido como el mejor técnico de la jornada.
Mosquera conoce el camino al título con Sporting Cristal: fue campeón nacional en 2012 y 2020, y en 2021 ganó la Copa Bicentenario, torneo que equivaldría a la actual Copa de la Liga, certamen en el que el equipo rimense disputa la final.
A seis fechas del cierre del Clausura, Cristal ya no mira de reojo el descenso, está a dos puntos de un puesto internacional y vuelve a estar en lo más alto de un torneo corto después de mucho tiempo. La campaña irregular no se puede borrar, pero el presente le permite soñar con el título.

