La operación de Coca-Cola en el Perú generó un aporte de S/ 7.420 millones a la economía nacional, monto que equivale al 0,7 % del PBI, y más de 131.100 empleos directos e indirectos. Así lo indica el último reporte de huella socioeconómica de Steward Redqueen, elaborado con información de 2023 y presentado en el país en mayo de 2025.
El mismo estudio señala que el Sistema Coca-Cola compra cada año S/ 2.155 millones en bienes y servicios a proveedores nacionales y trabaja con más de 370.000 clientes.
En el marco de la cumbre Perú Sostenible, David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú, explicó en entrevista con el suplemento Día1 que la empresa busca ampliar ese impacto mediante tres ejes: agua, empaques y empoderamiento económico.
“Somos una compañía global que es profundamente local. Somos una compañía hecha por peruanos para peruanos”, sostuvo Peñalver. El ejecutivo precisó que el Perú es el quinto mercado en importancia para Coca-Cola en Latinoamérica y que la empresa opera en el país desde hace 90 años.
El primer frente es el agua, por su peso en la producción y por su efecto en comunidades y ecosistemas. Entre los proyectos más grandes figura el Esquema Pucusana, impulsado por Coca-Cola Perú y Arca Continental Lindley a través del mecanismo de Obras por Impuestos. Con infraestructura coordinada con el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento y otras entidades, la obra permitirá que más de 31.000 personas tengan por primera vez agua potable y alcantarillado.
La empresa también apoya la recuperación de amunas, sistemas ancestrales de siembra y cosecha de agua. En Huarochirí, los proyectos Amunas Zárate y Amunas Pucusana han permitido rehabilitar más de 10 kilómetros de canales amuneros, con una inversión aproximada de S/ 2,45 millones. “Lo tomamos con mucha seriedad porque el agua es nuestro principal ingrediente”, dijo Peñalver.
La estrategia hídrica incluye además proyectos de conservación y seguridad hídrica en Arequipa, agricultura eficiente en alianza con Kilimo y acciones para conservar bosques en Oxapampa.
El segundo eje abarca residuos y empaques. La compañía busca incorporar material reciclado en sus envases y reforzar la recuperación de PET mediante alianzas. Peñalver puso como ejemplo la botella de San Luis, fabricada con 100 % de resina reciclada.
A ello se suma ReciCrece, programa desarrollado con Aprenda para fortalecer la cadena de reciclaje de PET en Lima y Callao. Entre 2020 y 2025, la iniciativa reporta más de 108.900 toneladas de PET recuperadas, más de 37.500 toneladas incrementales, 140 empresas fortalecidas y más de 1.300 trabajadores beneficiados.
Los envases retornables también forman parte de este frente. Para el gerente, combinan accesibilidad y economía circular. “Retornables es igual a innovación. El proceso para poder estar llevando las botellas y hacer el ciclo de economía circular a través de eso es increíble”, señaló.
El tercer eje es el empoderamiento económico, ligado a la red comercial de la empresa y a sectores vinculados al consumo de sus productos. Con la Escuela de Negocios de Coca-Cola, la compañía capacita a bodegueros en gestión de inventarios, inclusión financiera y administración, con la idea de que los pequeños negocios se vean como emprendimientos capaces de crecer y no solo como puntos de venta.
“No solo te enseño y te doy herramientas para manejar tu tienda, sino que eres un emprendedor. Y este emprendedor con herramientas hace que su tienda o su bodega crezca y sea mucho más fuerte en el largo plazo”, explicó Peñalver.
En gastronomía, la empresa impulsa La Magia de la Hospitalidad junto con la Fundación Gastronomía Social, con programas de formación para trabajadores y jóvenes del sector. Incluye los Bootcamps de Servicio, Método Anfitrión, Desafío Host y Masters of Service; este último reúne hoy a 620 participantes de 57 locales.
Peñalver indicó que la empresa no busca multiplicar sin límite sus iniciativas, sino profundizar las que ya tiene. “La decisión que tomamos es enfocarnos y mantener consistencia para poder estar generando un impacto real. Los proyectos que te estoy mencionando son de largo plazo”, afirmó.
Según el ejecutivo, la compañía intenta conectar sus metas ambientales y sociales con su cadena de valor: desde el agua de producción y los envases hasta proveedores, bodegas, restaurantes y comunidades. “Yo no puedo hacer negocio sin ser sostenible y tener una responsabilidad con las comunidades donde opero”, sostuvo.
Para los próximos años, Peñalver indicó que la apuesta es mantener la combinación de escala global y ejecución local, con una estrategia de sostenibilidad concentrada en esos tres frentes prioritarios.
Somos una compañía global que es profundamente local. Somos una compañía hecha por peruanos para peruanos
David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú
Lo tomamos con mucha seriedad porque el agua es nuestro principal ingrediente
David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú
Retornables es igual a innovación. El proceso para poder estar llevando las botellas y hacer el ciclo de economía circular a través de eso es increíble
David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú
No solo te enseño y te doy herramientas para manejar tu tienda, sino que eres un emprendedor. Y este emprendedor con herramientas hace que su tienda o su bodega crezca y sea mucho más fuerte en el largo plazo
David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú
La decisión que tomamos es enfocarnos y mantener consistencia para poder estar generando un impacto real. Los proyectos que te estoy mencionando son de largo plazo
David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú
Yo no puedo hacer negocio sin ser sostenible y tener una responsabilidad con las comunidades donde opero
David Peñalver, gerente general de Coca-Cola Perú