El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó este lunes que el exmayor y psiquiatra del Ejército Nidal Malik Hasan sea ejecutado por un pelotón de fusilamiento. Hasan permanece en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas, a la espera de que se cumpla su condena.
La decisión confirma la pena de muerte que le impuso un tribunal militar por el tiroteo masivo del 5 de noviembre de 2009 en la base de Fort Hood, Texas, donde asesinó a 13 personas e hirió a otras 32.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, anunció la autorización en sus redes sociales. Precisó que la modalidad de ejecución fue recomendada directamente por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y que Trump la aprobó de inmediato. Hegseth compartió luego la publicación con un solo comentario: "Justicia".
Será la primera ejecución a cargo de las Fuerzas Armadas estadounidenses en más de seis décadas. Las normas del Ejército fijan que debe realizarse en un plazo máximo de 150 días desde la aprobación presidencial, con una espera mínima de 60 días. Según Parnell, el secretario del Ejército definirá la fecha y el lugar exactos. Además, las reglas militares exigen que al menos dos medios de comunicación asistan como testigos.
Hasan es un ciudadano estadounidense de familia de origen palestino-estadounidense. Ingresó al Ejército, llegó al rango de mayor y trabajó como psiquiatra, atendiendo a soldados afectados por el estrés de combate y por traumas de misiones bélicas.
Antes de la masacre servía en Fort Hood, una base clave de Texas para preparar tropas destinadas a Irak y Afganistán. En ese periodo enfrentaba la posibilidad de ser enviado a esos frentes, algo a lo que se oponía por su rechazo a las intervenciones militares de EE. UU. en países de mayoría musulmana.
El 5 de noviembre de 2009 entró armado con una pistola al Centro de Procesamiento de Preparación de Soldados de la base, donde el personal pasaba evaluaciones médicas y trámites antes o después de sus despliegues. Allí disparó contra militares desarmados que hacían fila para vacunarse y completar sus fichas, mientras gritaba proclamas extremistas.
El ataque duró pocos minutos y dejó 13 muertos —12 soldados y un civil— y 32 heridos. Terminó con la intervención de la policía civil de la base: la oficial Kimberly Munley fue la primera en enfrentarlo a tiros y resultó gravemente herida; luego, el oficial Mark Todd le disparó y lo hirió en la columna, lo que lo dejó paralizado y permitió su arresto.
En el juicio ante un tribunal militar, Hasan se negó a declararse culpable y asumió su propia defensa. El 28 de agosto de 2013, un jurado militar lo condenó por unanimidad a muerte tras hallarlo culpable de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 de intento de asesinato premeditado.
Durante las audiencias admitió ser el autor del tiroteo y afirmó que buscaba proteger a los insurgentes islámicos frente a las fuerzas estadounidenses. Las investigaciones oficiales establecieron que mantuvo contacto por correo electrónico con el clérigo radical Anwar al Awlaki, vinculado a Al Qaeda.
Tras la retirada de las tropas de EE. UU. de Afganistán en 2021, Hasan envió una carta en la que felicitaba a los insurgentes por su triunfo, según informó la cadena Fox News.
De concretarse, sería la primera ejecución de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desde 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado tras ser condenado por violación e intento de asesinato.
Justicia
Pete Hegseth, secretario de Guerra de EE. UU., al compartir el anuncio
La dirección del Emirato Islámico de Afganistán, los talibanes
Nidal Malik Hasan, ante el juez militar, al explicar a quién defendía
¡Alabado sea el Dios Todopoderoso! Felicitaciones por su victoria sobre aquellos que odian que las Leyes del Dios Todopoderoso sean supremas en la tierra
Carta de Nidal Malik Hasan difundida por Fox News

