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Viernes 2 de octubre
Salud

CIENCIA · Japoneses trasplantan a un mono tejido humano de laboratorio

Investigadores de la Universidad de Nagoya, en Japón, cultivaron tejido pituitario humano a partir de células madre y lo trasplantaron a un macaco sin glándula pituitaria, donde produjo hormonas durante seis semanas, según un estudio publicado este viernes en la revista Stem Cell Research & Therapy.

Foto: RPP

Un equipo de científicos japoneses cultivó tejido pituitario humano en laboratorio y lo trasplantó a un primate al que le habían extirpado la glándula pituitaria. Según los investigadores, es la primera vez que este tipo de células, obtenidas a partir de células madre, sobreviven en un mono y funcionan con normalidad.

El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Nagoya, fue publicado este viernes en la revista Stem Cell Research & Therapy. El equipo también comprobó que el método funciona en ratones, incluso durante un periodo más largo. Los autores sugieren que el hallazgo podría ofrecer una nueva vía para tratar trastornos hormonales crónicos.

La glándula pituitaria, también llamada hipófisis, es una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro. Controla las hormonas del estrés, del crecimiento y del metabolismo. Cuando sufre daños o se extirpa, los pacientes deben tomar píldoras hormonales de por vida.

Entre las sustancias más importantes que produce está la ACTH, una hormona que avisa a las glándulas suprarrenales cuándo liberar cortisol. Este último ayuda al cuerpo a controlar el estrés, la presión arterial y el azúcar en la sangre.

Las píldoras diarias son el tratamiento estándar, pero no logran adaptarse a las necesidades cambiantes del organismo, ya que la demanda de cortisol varía según el estrés y la hora del día. Por ello, estos pacientes enfrentan un mayor riesgo de muerte súbita.

El objetivo del estudio era demostrar que el tejido pituitario cultivado en laboratorio puede trasplantarse y producir hormonas de manera natural. Para ello, los científicos usaron células madre humanas y cultivaron organoides, pequeñas masas de tejido que pueden actuar como miniórganos. Estos contenían células productoras de ACTH.

Las primeras pruebas se hicieron en ratones sin glándula pituitaria. Según el primer autor del estudio, Tatsuma Kondo, los organoides se colocaron bajo la piel, en tejido graso o muscular, produjeron ACTH por más de seis meses y prolongaron la vida de los animales frente a los que no recibieron el trasplante. Además, no se observaron tumores ni crecimiento celular inusual.

Luego, el equipo trasplantó los organoides a un macaco al que se le había retirado la glándula pituitaria. Para evitar el rechazo de un tejido de otra especie, se usaron fármacos inmunosupresores.

El tejido funcionó durante seis semanas y elevó los niveles de ACTH y cortisol en sangre. En ese periodo también se redujo la fuerte pérdida de peso causada por la deficiencia hormonal.

A los tres meses, las muestras aún mostraban células trasplantadas vivas, pese al intenso rechazo inmunitario habitual en los trasplantes entre especies, que limitó la eficacia del procedimiento.

Los tratamientos con células madre tienen el riesgo conocido de que las células migren desde el lugar del trasplante y crezcan sin control en otras partes del cuerpo. Los investigadores revisaron los pulmones y el hígado en busca de tejido organoide disperso y no encontraron ninguno.

Kondo precisó que el método se probó en un solo primate y que el equipo prepara nuevos estudios para prolongar la duración del tejido y probar métodos inmunosupresores más seguros.

Los organoides se trasplantaron justo debajo de la piel, en tejido graso o muscular. Produjeron ACTH durante más de seis meses y prolongaron claramente la vida de estos ratones en comparación con los que no recibieron el trasplante. No se observaron tumores no deseados ni crecimiento celular inusual

Tatsuma Kondo, investigador de la Universidad de Nagoya y primer autor del estudio

Probamos este método en un solo primate y estamos planeando estudios adicionales para mejorar la duración del tejido y probar métodos inmunosupresores más seguros

Tatsuma Kondo, investigador de la Universidad de Nagoya